lunes, 25 de julio de 2016

En el templo de las estrellas.


jueves, 21 de julio de 2016

LETE: EL RÍO DEL OLVIDO


La memoria tiene mejor fama que el olvido. Admiramos la memoria porque es buena parte de la inteligencia y tememos al olvido, como desmemoria y como desafecto.

En tiempos de la romanización de la península Ibérica, Galicia estuvo y se mantuvo aislada durante mucho tiempo. No cabe duda que ser el "fin del mundo" ayudó a este aislamiento, también colaboró en esto el río Limia, que según cuenta la leyenda, quien lo atravesase perdería la memoria,.
Sin duda, conquistar Galicia teniendo que atravesar el río de olvido no era tarea fácil.

Pese a todo, Décimo Junio Bruto, Cónsul Romano encargado de la conquista del noroeste de la península Ibérica alcanzó la orilla del río Limia en el año 135 a. C.

Lete o Leteo, cuyo nombre significa "olvido" era una divinidad nacida del Éride ( La Discordia) y hermana de Hipno ( El Sueño) y Tánato ( La Muerte). Es uno de los ríos del Hades, en cuyas aguas tranquilas las almas de los muertos bebían el olvido de su vida terrestre.
Hades, asistido por demonios, reina en los infiernos sobre los muertos, siendo un amo despiadado que no permite a ninguno de sus súbditos  volver a la tierra . Un mundo rodeado por ríos de aguas lentas y estancadas, al cual se accede por una caverna.
El reino está rodeado por 4 ríos subterráneos, El Estige ( el río del odio) El Aqueronte ( el río de la aflicción), El Lete ( río del olvido) y el Pirifligetonte( el río del fuego). 
 Beber de sus aguas provocaba un olvido completo. Algunos griegos,  creían que se hacía beber de este río a las almas antes de reencarnarlas, de forma que no recordasen sus vidas pasadas.



Cuando los romanos llegaron a la región que llamaron Gallaecia, después de avanzar por frondosos bosques y ascender bajo la lluvia por rocosas montañas, el ejercito romano, se topó de repente con un río que descendía manso entre las quebradas de un valle. Todos los legionarios creyeron que era, nada menos, que el río del olvido: un río que convertiría a quien lo cruzase en un amnésico vagabundo, pues no reconocería su lengua materna ni su procedencia, ni si quiera a su familia, ni los nombres de sus compañeros. Absolutamente nada recordaría de su vida pasada.
En el año 138 a. C. el general romano Décimo Junio Bruto intentó deshacer el mito que dificultaba las campañas militares en la zona.
Y así, viendo que los legionarios se negaban a cruzar  aquel tranquilo río, el general Décimo Junio Bruto, decidió  cruzarlo y, desde la otra orilla, comenzó a llamar a sus soldados por el nombre, a recordarles las batallas que habían librado y, a convencerlos de que aquella corriente no era el fatídico río que imaginaban.

En Galicia, en Xinzo de Limia ( Orense) se celebra en Agosto  un evento que rememora la llegada de los romanos a estas tierras para conquistarlas.
 







    miércoles, 13 de julio de 2016

    El sendero perpetuo:el mirador del fin del mundo

    "Caminante, son tus huellas
    el  camino, y nada más;
    caminante no hay camino:
    se hace camino al andar.
    Al andar se hace el camino, 
    y, al volver la vista atrás,
     se ve la senda, que nunca,
    se ha de volver a pisar."

    Caminar significa descubrir nuevos horizontes en la vida, encontrar nuevos paisajes, nuevas gentes, nuevos lugares, nuevas reflexiones. Lo importante del camino es el mismo camino,  quedarán recuerdos de lo vivido, que nos ayudarán a comprender  y a no cometer los mismos errores.
    Todos hemos de recorrer nuestro camino con la incertidumbre de lo que habrá en él . No hay un destino que esté escrito, no hay nada que esté garantizado en la vida, no hay nada armado que nos espere, nosotros somos los que forjamos nuestro propio destino, golpe a golpe, verso a verso como decía Machado.
    Si hay una tierra española que albergue en su seno la fuerza de la primitiva energía telúrica, esa es Galicia. Una energía que se veneró mucho antes que al mismo Apóstol Santiago. Porque antes, la misma tierra era digna de veneración.
    Esa misma tierra ponía el límite a partir del cual comenzaba un nuevo reino: el mar y para que todo el mundo supiese donde comenzaba y terminaba cada reino, se hizo llamar al lugar Finis Térrea. La frontera entre el mundo terrenal y el espiritual ,allí, donde se originó todo y, a donde todo, termina por llegar.

    Hasta hace menos de mil años se tenía la creencia de que este lugar era el confín  del reino conocido. Más allá no había nada, solo mar. Si acaso  unas bestias monstruosas que vivían allí donde terminaba el océano y devoraban a todo aquel que osase navegar por el "Mare Tenebrosum". 
    Estas ideas desaparecieron con el paso del tiempo, no obstante, este lugar sigue rodeado de misterio, de leyendas y de creencias que lo convierten en un lugar lleno de misticismo. Sigue siendo el final de un camino tanto físico como espiritual. Y es que cuando desde el faro del cabo Finisterre se ve  fundir el sol con las aguas del océano es fácil comprender por qué en el pasado los celtas rendían culto al Astro rey en este lugar.

    La tradición obliga a quemar alguna prenda de ropa que se haya vestido durante las etapas del recorrido como símbolo de la renovación interior que todo peregrino sufre en el Camino de Santiago. Se quema lo viejo para dar cabida a lo nuevo. Porque Finisterre es un lugar de finales, pero también de comienzos.

     La llegada a la catedral de Santiago simboliza algo similar, ya que es el peregrino el que se abre a una nueva realidad espiritual, después de recorrer un camino que le ha ido revitalizando interiormente.
    El viajero, no es el mismo al terminar el viaje. Este viaje continua más allá de la ciudad de Santiago;muchos peregrinos ampliaban su ruta para ver este acontecimiento, para estremecerse al ver como el mar engullía al sol mientras observaban el espectáculo de las rocas batidas por enormes olas.

    Hubo un tiempo en la Península Ibérica en que los musulmanes dominaban prácticamente todo su territorio dejando arrinconados a los reinos cristianos en las zonas más norteñas del país.
    Cuando los cristianos europeos ven amenazada su fe por el avance del Islam, se afirman en ella, peregrinando hacia el recién descubierto Sepulcro de Santiago pues Europa ve peligrar su identidad y su cultura.
    Los caminos del antiguo Reino de Asturias fueron los pioneros en canalizar a los peregrinos a Santiago de Compostela. Así se fue formando esta vía como una vía medieval que creó una corriente jacobea internacional hacia los santuarios de Oviedo y Santiago de Compostela.
    Estos peregrinos venían por tierra desde Francia o, por mar y recalaban en los puertos de Cantabria y País Vasco, procedentes de Flandes, Inglaterra, Alemania y Escandinavia, entraban en Galicia por Ribadeo, Viveiro, Ferrol o La Coruña alcanzando su  puerto guiados por el haz de luz de la Torre de Hércules


    La peregrinación a Santiago podía ser voluntaria, pero también obligatoria, ya que podía ser impuesta como penitencia, desde un punto de vista religioso, o penal, desde el punto de vista civil.


    Nadie duda hoy en día de que el camino de Santiago que conocemos es una réplica de una antiquísima ruta de peregrinación que desde todos los lugares del mundo antiguo conducía hasta el país de Occidente o región del Ocaso.




    viernes, 1 de julio de 2016

    COSTURERAS DEL MAR


    Hay trabajos que se llevan a cabo donde nadie los ve, donde nadie los aprecia. Solo se aprecian cuando están mal hechos, cuando fallan o cuando este trabajo no existe. Hace falta que algo no funcione para que le demos valor a lo que en sí ya lo tenía.
    Hace frío a veces, o calor, o llueve, o no, entre gaviotas, viento, olor a salitre intenso y  humedad que cala hasta los huesos están estas mujeres: las artesanas del mar, como en ocasiones se les ha llamado.
    Estas, son las redeiras o rederas que reparan o reponen el material de las redes de pesca. Es una de las profesiones más ancestrales, y, hasta ahora ningún artilugio moderno ha igualado la labor de las expertas manos  de estas mujeres.

    Son las siete de la tarde. En cualquier puerto pesquero de la costa gallega, los barcos van buscando el amarre después de una jornada de pesca. En el muelle, un grupo de marineros intenta bajar una lancha al mar, mientras otros dos hombres dan los últimos brochazos de pintura a una embarcación. Justo enfrente, en uno de los locales un grupo de mujeres charla y ríe animadamente mientras sus ojos no se despegan de las mallas y  ni de las agujas que tienen entre las manos. Son las rederas. Se han hecho un hueco en el mundo de los hombres. El trabajo de arreglar las redes que estas mujeres hacen es un eslabón prioritario en la pesca.
    Trabajar con precisión y rapidez es fundamental, sobre todo en invierno, que es la época en que hay la mayor carga de trabajo.
     Están siempre a pie de puerto, haga frío, lluvia o sol realizan un trabajo infravalorado y muy duro atesorando un conocimiento artesanal heredado con práctica generación tras generación.
    Soportan horas de duro trabajo en los muelles de los puertos realizando las labores de confección, atado y mantenimiento de redes.

    Los marineros no saldrán a la mar sin las redes reparadas o remendadas como hermosos vestidos marinos. De nada sirve un buen barco o un buen banco de peces porque no habrá redes para recogerlos.

     Con el trabajo de hilo a hilo, de nudo a nudo, los peces se convertirán en pescados.
    Hay que tener cuidado al colgar la red sin enredarla,  ya que pueden ser muy difíciles de desenredar y si esto pasara  hay que tener cuidado de cortar solo un hilo pues de lo contrario se desharía toda.



    Anzuelos, trampas, redes, y señuelos son algunos de los métodos utilizados por el hombre desde hace miles de años para la captura de peces.

    Cae la tarde en el muelle del puerto.Es hora de irse a casa, hay que recoger las herramientas de costura. Se han pasado el día reparando una red de pesca casi inservible por la mordedura de un delfín. Una navaja, una aguja e hilo bastan para remendar las incontables piezas que conforman una red de pesca." Un buen sombrero para cuando aprieta el sol" advierten los armadores.
    Son casi las ocho de la tarde y empieza a refrescar en el muelle. Es hora de irse, a las cuatro de la madrugada se vuelve al muelle para salir a faenar.Y así... otro día, otro día más.




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