martes, 31 de marzo de 2020

Ser un niño de montaña

Ahora que se ha ido el invierno hay que volver otra vez a la gran montaña por la que discurren los cauces de los ríos capaces de crear los valles que dividen los dientes de la sierra para ver un paisaje diferente y para ver los misterios que se esconden en pequeños lugares desconocidos para el viajero común.


Lo mejor de la niñez siempre han sido los cuentos; cuentos escuchados de labios de los abuelos capaces de llevarte por lugares desconocidos y llenos de misterios.
La fortuna de escuchar historias y leyendas, al pie del fuego de una lareira, en una casa de esas con techo de pizarra que parecen colgarse en las laderas por las que trepan cien bosques diferentes, impregnará todos los recuerdos de una infancia feliz.
Cuando en aquel invierno  se me ocurrió pensar en lo fácil que hubiera sido  mi vida aquí, en este lugar al que no llegan los malos y la naturaleza contagia el bien al prójimo cercano, pensé que si hubiera sido un niño de aldea y crecido  como esos jóvenes no hubiera llegado a ser lo que ahora soy: cascarrabias, guerrillera sin ejército contra abusos, maltratos y crímenes de esta humanidad que se cometen cada día de nuestra cómoda existencia.

Tampoco me indignaría el mero avance del telediario y para nada me importarían eso politiqueiros que solo se preocupan de si mismos, montando repúblicas imposibles, elaborando presupuestos mal repartidos, haciendo pactos con el diablo o robando todo el dinero posible que pasa por sus manos.

Soy una egoísta que le hubiera gustado vivir esa grandiosidad habitada por unos pocos, junto al viejo perro de mirada fiel, junto al ganado harto de sabrosa hierba y los otros animales que  esconden su libertad en el bosque magnífico en el que crecen fantásticos árboles de origen incierto.

¿Despreciarías tú la oportunidad de escuchar el silencio del amanecer, solo interrumpido por canciones de pájaros, o el de los atardeceres, cuando únicamente se escuchan aullidos de lobo y graznidos de águila?

Pues yo no. Por eso he venido a pisar los caminos y a escuchar las historias que contaban los abuelos, sentados sobre la roca granítica que toca el suelo y recibiendo de cara el viento libre que curte los rostros.

Me contaron leyendas de hombres que enterraron vivos, de reinas que nunca reinaron en este mundo, de ángeles que liberaron a los cristianos del cautiverio romano...

Literatura popular, en suma, de profunda tradición oral en las familiares noches de los bellos inviernos de nieve y calma.

miércoles, 11 de marzo de 2020

A RAIÑA DE GALICIA


El clima húmedo de Galicia, las temperaturas suaves y los suelos fértiles y ácidos hacen que el crecimiento de las camelias sea espectacular y sorprenda a expertos de todo el mundo.

Llegaron a Galicia a finales del siglo XVIII procedentes de China y Japón,  de mano de navegantes portugueses.

Lo normal es que las veamos plantadas en lugares protegidos. La camelia gusta de ambientes húmedos para establecerse, por eso ha hecho de nuestra tierra su hogar y paraíso. El agua tiene mucho que ver en sus tonos de color.

Las camelias son flores que aparecen en invierno, habitualmente comienzan a florecer en diciembre o principios de enero y lo hacen durante tres meses. Las flores son generalmente grandes, con cinco sépalos y cinco pétalos. Sus colores varían del blanco al rojo pasando por el rosa y ocasionalmente pueden aparecer combinadas en el mismo pie e incluso jaspeadas en esas tonalidades. A diferente de otras flores, al marchitarse, no pierde los pétalos uno por uno si no que se separan íntegramente de su tallo.

En un principio su difícil acceso y su precio hizo que fueran una plantas ornamentales exclusivas dela nobleza gallega y era fácil verlas en los castillos, pazos y casa señoriales, pero más adelante todos deseaban tener adornada su finca o pequeño terreno con un árbol que representaba de manera simbólica, la felicidad, fortuna y longevidad.
Decía Alvaro Cunqueiro que las camelias eran como luces en el invierno gallego. Nadie se podía resistir a adornar sus jardines en la estación fría del año, y tanto fue a sí que su cultivo se convirtió en todo un referente internacional.

 Ahora, en invierno están en plena floración y se pueden visitar diferentes rutas que llevan a  pazos y   paradores.



La ruta de la camelia no es muy conocida, sin embargo la comunidad atesora casi 8000 variedades diferentes de camelia.
Tiene, esta flor, una belleza extraordinaria y es una de las  más delicadas que existen.









Chove en Santiago 
meu doce amor.
Camelia branca do ar
brila entrebecida ó sol.
    García Lorca


En los pazos, las especies autóctonas y exóticas conviven entre estanques, fuentes y cascadas. La presencia destacada de la camelia, una de las flores más emblemáticas de Galicia, les aporta una belleza extraordinaria. En esta eclosión de color que se produce cada invierno, las especies más madrugadoras son la Camelia sinensis y la camelia sasanqua, pequeñita y enormemente perfumada que da flores en el otoño y parte del invierno,época en la que los jardines están más necesitados del colorido de las flores-


RUTA DE LA CAMELIA

1. Pazo- Museo Quiñones de León (Vigo)
2.Parque do Casro ( Vigo)
3.Castelo de Soutomaior (Soutomaior)
4.Pazo de Lourizán ( Pontevedra)
5. Pazo da Saleta ( Meis)
6.Pazo de Quinteiro da Cruz ( Ribadumia)
7. Pazo de Rubians ( Vilagarcía de Arousa)
8.Casa- Museo de Rosalía de Castro ( Padrón)
9. Pazo de Oca ( A Estrada)
10. Santa Cruz de Ribadulla ( Vedra)
11. Pazo de Mariñán (Bergondo)
12. Alameda de Santiago.

lunes, 2 de marzo de 2020

Esto es Galicia

     
                                   Soledad de ausencias, silencios de granito, murmullos de agua, sombras de carballeiras, susurros del viento, repiqueteo  de lluvia, siempre incansable, aroma de pinos, ulular de búhos en la noche.
Castillos, leyendas, meigas, magias y exorcismos. Morriñas, bosques encantados, alboradas y muiñeiras, romerías y santuarios.

 La luna llena en el cielo estrellado, la niebla y sus jirones de algodón, el estruendo del mar batiéndose contra las rocas, su color, su aroma de sal, su llamada.
Escolleras, puertos abrigados en temporales, mujeres valientes de sal y de mar, hombres fuertes y generosos.
Tierras verdes, acantilados inmensos e intensos donde perder la vista en horizontes y sueños.

El océano Atlántico y el mar Cantábrico, juntos conforman el gran paisaje marino de este país: el del horizonte perdido en el infinito.

 El océano construye un mar de arena y el mar un océano de rocas esculpidas por las olas. Cuando calienta el sol, océano y mar reposan sobre el lomo arenoso de la playa interminable y acarician con suavidad la piedra salada para que irradie el blanco de espuma.





lunes, 17 de febrero de 2020

O entroido



"O Entroido" quiere significar, desde siempre, la vuelta del mundo al revés, la subversión, la ruptura de las convenciones sociales y el cambio de roles. Es celebrado en toda Europa desde épocas desconocidas. No se sabe con certeza cual es su origen, algunos piensan que viene de tradición celta, otros, en cambio, afirman que los comienzos de esta fiesta, se pueden encontrar en la adoración de Baco.


La tradición del Carnaval en Galicia se remonta a  siglos atrás, ya en el siglo XVIII hay documentos que recogen la celebración del Entroido en varios municipios gallegos, siendo Orense una de las provincias que demuestra mayor pasión y amor por estas fiestas y fue una de las pocas comunidades de España que continuó celebrándolos a pesar de su prohibición en la época de la dictadura, aunque de dos maneras bien distintas.
 
En la zona rural se celebraron en las aldeas, conservando así su riqueza cultural, mientras que en las urbanas se redujo únicamente a bailes de disfraces en sedes sociales.
Cualquiera puede participar en la fiesta, sólo hay un requisito: acudir disfrazado, de lo que sea, pero disfrazado, de lo contrario, acudir a la fiesta sin disfraz es extremadamente arriesgado, ya que los paisanos valoran la participación, particularmente en la provincia de Orense.
 
Los posibles castigos varían según la localidad y sus costumbres, van desde unos latigazos o porrazos o que le arrojen harina sola o harina mezclada  con hormigas hambrientas, rociadas con vinagre para excitarlas al máximo o se pasa por hacerle invitar al que no se disfraza a una ronda de vinos a los que si se disfrazan. Es la ley.
 
 Hay también otra ley que se cumple a rajatabla: la de los banquetes gastronómicos. Porque en Galicia O Entroido se acompaña siempre de buena mesa. Una cocina de suculentos platos, perfecta para reparar fuerzas que tiene como protagonista el cerdo y sus acompañantes los grelos, patatas, los garbanzos y de postre, "filloas"," orellas", "bica" y de remate un buen "licor café". El mejor del mundo.
 
El calendario del entroido varía dentro de las diferentes villas de Galicia, llegando en algunos casos, en la Galicia interior, a tener una duración de quince días, o incluso de más de un mes.
 
Galicia celebró y celebra el entroido porque constituye una auténtica expresión del sentir popular, es una fiesta llena símbolos, colorido, ceremonias rituales, disfraces y abundante comida. a pesar de la gran irritación que causaba en los poderes eclesiásticos y públicos que intentaron integrarla dentro de los esquemas que limitan las llamadas fiestas sociales, sin éxito.
 
 
El carnaval es, sin duda, la expresión festiva más rica de toda la cultura popular gallega. En torno a ella se desarrollan canciones, danzas, disfraces y máscaras de origen ancestral bajo las que el gallego habla de quien dio que hablar, critica a quien lo presiona, arremete contra el cacique  y denuncia a quien abusó de su poder y autoridad. Es el momento en el que el pueblo se burla de los poderosos e incluso de sí mismo por soportarlos.
 
Tras varios días de fiesta, de bailes, cantos, símbolos, ceremonias rituales, disfraces y comida, finalizan los carnavales con la muerte del entroido y la lectura de su testamento .- que recibe el nombre de sermón- en el que se relatan los sucesos de la localidad, se reprueba y se maldicen sin piedad las lacras sociales y se critican los defectos de las autoridades y representantes de la comunidad

 

 


 

domingo, 9 de febrero de 2020

Meigas


Dicen que habelas, hailas, la cuestión es donde buscar y encontrar a las verdaderas brujas, las mujeres sabias, las conocedoras. No son tan habituales, ni tan siquiera tienen que leer las cartas.
La bruja de antaño era la auxiliadora, la médica, la que permanentemente se hallaba unida a la naturaleza. En ocasiones, también la hacedora de magia, pero no viéndola como algo sobrenatural, sino como parte de la naturaleza.Pero,¿donde encontrarlas?
Es seguro que siempre será fuera del mundanal ruido de la actual sociedad y aún cuando viva en ella, siempre le será necesario el contacto con la naturaleza y con sus raíces. No, no es tan fácil encontrara a una verdadera Meiga.

Galicia ancestral, cuna de la magia, cuna de misterios y de meigas, una tierra que bien merece ser visitada donde la belleza está por todas partes, esa belleza que te hace sentir tantas y tantas cosas buenas.
Hay hechos, leyendas y tradiciones de las que hay muy poco escrito. En realidad, los verdaderos secretos de las meigas no están plasmados en las hojas de los libros y su saber se transmite de boca en boca. Pero desgraciadamente no hay meigas jóvenes. 

Cada vez son menos quienes continúan con la labor de la meiga de antaño, ya que la bruja verdadera viene de generaciones pasadas y se transmite en los genes; en última instancia deberá ser la mujer la que decida dedicar su vida a ser meiga o declinará tal labor y don.
La propia sociedad en la que vivimos no propicia a la meiga y muchas son las que han huido de estas tierras, que llevadas por la avaricia montan consultas esotéricas, realizando predicciones con mayor o menor acierto, pero olvidando su verdadera esencia.
La verdadera meiga siempre ha sido y continúa siendo fiel a sus creencias sintiendo que lo que algunos denominan sobrenatural, en realidad está muy presente y nos envuelve. Ella lo sabe y lo usa en su beneficio, pero sobre todo, en beneficio de las personas que, incluso ni siquiera conoce.

lunes, 3 de febrero de 2020

Aturuxo.

El pueblo gallego siente y vive la música de una manera vital. El amor por ella le viene de antiguo.

Danzaban en sus fiestas al son de una flauta, guiando el baile con trompetas o hincando las rodillas en el suelo. Terminaban sus canciones con un prolongado " aturuxo" que, desde muy antiguo lanzaban los celtas gallegos.
                                                                                                       
El aturuxo es un grito gutural, agudo y prolongado. Emitido durante romerías y diversiones con diferente frecuencia e intensidad, según el espíritu festivo de los presentes;semejante al canto del gallo al despuntar la aurora, que en la época de los primeros pobladores de Galicia, exhalaban después de sus oraciones en el bosque sagrado, rindiendo adoración a la luna. Actualmente se lanza en las fiestas o foliadas, o bien como desafío entre dos grupos.
Es, en cualquier caso, la música gallega  un acariciar de sentimientos y emociones.
Al principio fue un grito de guerra, pero más adelante se convirtió en un grito de alegría en fiestas y romerías. Su origen está en las reuniones de los primeros pobladores de Galicia que se reunían en el "lubre" ( bosque de pinos en forma circular), donde bailaban entonando cánticos del país como las "foliadas" y terminaban siempre con un grito prolongado, parecido al que produce el canto del gallo llamado "aturuxo"

En esta música hay cierta tristeza indefinible, característica de los pueblos norteños. Se acompañaba de la gaita, pandereta y tamboril.

La influencia femenina en los celtas, trasciende en los cantos y bailes gallegos, ya que las mujeres son las que inventan las letras y la música para dar a conocer sus sentimientos.

Todo cuanto fuimos y somos está en nuestra música popular, estos cantos anónimos, transmitidos de padres a hijos,son el símbolo de nuestros sentimientos.



La "Alborada", el "Alalá", la "Foliada", la "Pandeirada", la "Ruada", el Berce o Arrollo" la "Música de gaita", canciones de "Cuna", los "Mayos", "Panxoliñas" y la "Muñeira"

La "Alborada" es una de las  melodía mas tiernas.

El "Alalá" es originario de los valles del Ulla y sus notas se prologan como un suspiro.

La "Foliada" es una pequeña fiesta dominguera donde se baila la jota, acompañada por la gaita.

El "Berce" o "Arrollo" es un canto dulce para dormir y tranquilizar a los niños.                                                          ALBORADA

La "Pandeirada" se canta a una sola voz y a coro, acompañado de un pandero, conchas...
                                                                                                     
La "Muñeira" una danza que se acompaña siempre de la gaita y es tan antigua como la gaita misma. 

El hombre, bailando solo, da saltos con frenético entusiasmo hasta que hinca la rodilla delante de la joven que ha elegido como pareja, después de diversos giros los hombres forman un círculo dentro y las mujeres fuera, hasta que se unen en el centro y bailan todos a un tiempo.
    
                                     

                                                                                ARRULLO                                                                                                                                                                                       

domingo, 12 de enero de 2020

La luna llena del lobo

 Cuando la oscuridad de la noche cubre todo el valle, la preciosa luna emerge tras los montes poblados de altísimos árboles iluminándonos con su blanquísíma luz. Es la reina de la noche.

 Todas las  Lunas llenas tiene un nombre asociado a cada mes del año. La de Enero es conocida como la luna del lobo.
Esta primera luna del año es conocida así hace más de dos siglos.

Fue asociada al lobo, ya que según nativos americanos, los lobos se oían en el silencio de la noche con más frecuencia durante este período de invierno debido a la escasez de alimento y por tanto, se reunían para cazar.


El lobo es una animal sagrado, e incluso mitológico en muchos lugares del mundo. El vínculo entre el lobo y la Luna es ampliamente conocido y justamente en la noche del 10 de Enero de este año 2020 se vivió una nueva Luna del Lobo; la primera luna llena de un total de 13 que se registrarán durante 2020.


Con el frío intenso y las nieves gruesas del pleno invierno, las manadas de lobos aullaban en las afueras de las aldeas indias. Así fue como se le dio el nombre a la Luna llena de Enero.
A veces, también era nombrada como la Luna Vieja o la Luna después de Navidad. Algunos la llamaron la Luna llena de Nieve. Los celtas la llamaban Luna del Lago Sereno o Luna del Halcón.
Enero,climatológicamente hablando es un mes frío y duro. A menudo las manadas de lobos vagaban y aullaban hambrientos fuera de las aldeas de los indios entre las nieves del invierno.

 En el corazón de Enero los días son grises y las noches muy largas y frías. La pureza de la luz de la luna brilla sobre los blancos campos desnudos y sobre las aguas que se mueven lentamente bajo una gran capa de hielo.
EL mundo invernal sabe muy bien guardar sus secretos pero la Luna fría los conoce todos. Esta quietud no tiene nada que ver  con la muerte, sino con el sueño, a través del cual, el mundo se renueva esperando la primavera. La Luna fría sabe donde reposan todas y cada una de las semillas. Esta es su sabiduría ancestral.
.
 El lobo un animal perseguido por dogmas que le han hecho perder su identidad propia. El Lobo, un animal sagrado de nuestra tierra ha protagonizado las hazañas más heroicas y también las más oscuras. Es, realmente, un animal social, atento a su familia y que defiende con bravura todo lo que representa ser parte de él. Como un símbolo celta, el Lobo fue una fuente de energía lunar. Según esta tradición , el lobo caza siempre al anochecer con el fin de permitir que el poder de la Luna le impregne de su magia.
Posee el instinto ligado a la inteligencia, valores sociales y familiares, astucia sobre el enemigo, habilidad de pasar desapercibido, constancia,y también la destreza de protegerse a sí mismo y a su familia.
La Luna del lobo se relaciona, pues con los animales hambrientos que, durante el frío invierno, aullaban desesperados ante la escasez de alimento.

domingo, 20 de octubre de 2019

CHOVE MIUDIÑO


 Soledad y misterio son los duendes permanentes de la noche compostelana, mientras la lluvia crece uniforme y apacible.
Se oye el pingar del agua, penetrándo en los sentidos hasta el lugar más recóndito del alma. Haciéndose, cayendo en espesos goterones, desparramándose, más húmeda que el llanto, hacia el mar de piedra de las viejas rúas que como dijera Valle Incán "Parecen inmovilizadas en un sueño de granito inmutable y eterno"
Poseídas por la niebla, con los ojos fijos en la húmeda oscuridad de la noche, las horas huyen, en infinito encanto, fugitivas de las sombras. Parece como si las referencias del tiempo se perdiesen en los caminos de la melancolía.
Es la noche sin transcurso un  interminable retablo de sombras ancestrales que destila tristeza y soledad. Bajo la luz amarillenta de las farolas, las formas del orballo se desprenden de la humedad y las tinieblas,  para surgir irracionales e intangibles, y la noche de compostela, tan fantástica  se llena de soledad y misterio.  
Por los confines de las viejas rúas,estrechas y románticas, entre la niebla y las luces, surgía, antaño, la altiva silueta de los tunos con las cintas enredándose en el viento y se oía el rasgueo de las guitarras y voces graves, que como dagas al aire cantaban con la misma vitalidad a Fonseca que a la "Farola del mar", uniendo para siempre los hermosos sueños que encanta el amor, como una confirmación de que en cualquier lugar del espacio y del tiempo, la amistad no tiene límites.
Amanece, después Compostela, como siempre, entre las negras sombras del alba, más allá de otras sombras, más vagas y espesas, que pueblan el aire de la noche. Pero hay otra Compostela oculta, cuando el sol pone fin a la lluvia fina que aquí llamamos orballo. La belleza de la ciudad, también nos sorprende cuando asoma el sol pues la piedra refleja la luz y cada instante recobra su encanto.
Y sigue siendo arte cuando la piedra alarga su sombra, en ese instante que llamamos "luscofusco",que es el momento mágico en que el sol deja paso a la luna. Entonces, las luces se abren paso entre los soportales iluminando hasta el remordimiento de la piedra, mientras los pasos peregrinos van en busca del perdón.

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