Lugar mágico de brujas, campanas que llaman a aquelarre y de ánimas errantes, cuya fama y leyenda ha llegado hasta nuestros días.
La península del Morrazo es una pequeña península localizada en la Provincia de Pontevedra. Tiene unos 40 km de longitud, por 10 km de ancho, y separa las rías de Vigo y Pontevedra.
En la península del Morrazo, comarca mágica, denominada por algunos como la " península de las brujas", se encuentra la localidad de Coiro con su iglesia que posee un imponente campanario barroco.
Cangas, en la punta del Morrazo es una tierra encantadora. Tanto es su poder de atracción, que en los tiempos grises de los siglos XVI y XVII, hombre bravos y exigentes se lo atribuyeron a la brujería.
Sucedió que algunas mujeres tristes paseaban de noche, solas por el arenal de la playa para poder encontrar en la soledad el consuelo que necesitaban. La gente del pueblo comenzó a murmurar sobre los paseos nocturnos de estas mujeres y como siempre, el desconocimiento crea temor, y empezaron a distinguirlas y a atribuirles la brujería. Por tanto decidieron que eran unas meigas.
El arenal de Coiro tuvo fama de ser sede de aquelarres, tanto que el científico Padre Sarmiento, se fue hasta la iglesia de San Salvador, a ver si había huellas de que sus campanas tocaran solas para convocar a las brujas.
El arenal de Coiro es hoy la playa de Rodeira, pero la magia hay que buscarla más hacia el oeste, hacia el imponente farallón de la Costa da Vela, que se enfrenta al Atlántico por la puerta que dejan las Cíes y Ons.
Las brujas de Cangas son una tradición muy especial dentro de la gran tradición de brujas gallega. Porqué allí, cerca del pueblo, en el arenal de Areas Gordas, que pertenece a la parroquia cercana de Coiro, se reunían en los días clave de aquelarre, convocadas por una campana que tañía sola en la Iglesia.
La campana de esta iglesia se decía que tocaba sola para convocar a las brujas todos los sábados para un aquelarre en la playa de Areas Gordas, donde las visitaba el maligno. Al parecer, al pie de una fuente se reunían las brujas, sobre todo en la noche de San Juan para llamar a las ánimas errantes de la zona.
Dicha campana se hizo famosa porque tañía sola.
