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jueves, 2 de julio de 2026

Brazos para la siega : SEITURA

La seitura era una operación que se realizaba a principios de verano.  Consistía en hacer la siega, normalmente del centeno o de cualquier otro cereal.

Era un trabajo tradicional del agro gallego, que consistía en segar la planta del centeno o trigo para después, en la malla, separar el grano de la paja y posteriormente almacenarlo en las tullas para consumirlo durante el año: hacer pan, alimentar a los animales y  sembrar al año siguiente.

Debido a las condiciones climáticas, en Galicia, tradicionalmente, se cultivaba mayormente el centeno y no el trigo; de ahí que en la Galicia central, hasta hace bien poco al pan, se le llamaba centeno.

Hasta la década de 1970, en  la que fue generalizada la introducción y generalización de los aperos mecánicos, un día de seitura consistía en hacer la siega del centeno normalmente.

Como era un trabajo colectivo, en el día señalado ( un día de sol, 25 de julio, y como dice el refrán "polo San Xoán sécalle unha raíz ó pan, polo San Pedro sécalle a do medio e polo Santiago fouciños ó agro) el dueño de las leiras llamaba a una cuadrilla de hombres y mujeres, algunos a jornal, otros por razones de vecindad y ayuda mutua y otros por ser familiares.

 El caso es que todos ellos se presentaban en la casa del dueño nada más romper el día, provistos de los aperos necesarios para la labor que iban a realizar; los hombres con fouciños y las mujeres y los niños solo con ganas de trabajar.

Era costumbre ofrecerles de almuerzo caldo recalentado y torresnos con pan o leche.
Había que aprovechar las primeras horas del día, ya que el calor podía provocar que el grano se perdiera.

Ya en la leira, los hombre en filas iban segando la paja y poniéndola en feixes. No era raro que hubiera una gran competencia entre los segadores más afamados de cada lugar. Antes de comenzar la jornada se afilaban los fouciños en la muela de casa y después cada segador iba provisto de una pequeña piedrita que utilizaba `para afilar el apero si este se quedaba sin filo.

Era raro ver a una mujer segando, ya que el trabajo reservado para esta era coger el feixe de paja, sacudirle los fentos u otras hierbas malas que llevase y atarlo con una hierba de la misma paja hasta hacer un mollo.
Los niños, algunos de solo cinco o seis años, recogían, detrás de las atadoras, las espigas que iban quedando por el suelo. También tenían que ir a la fuente más próxima por agua fresca que recogían en unos porrones de barro para los trabajadores y encargarse de guardarlos a la sombra para que el agua no se calentara. Otros se dedicaban a recoger "pan de millo" que luego se vendería.

Cuando el calor apretaba, lo normal era retirarse. Bien para comer en una carballeira o en la casa del dueño, que tenía la obligación de ofrecerles la comida, que era el único pago para muchos de ellos.

Una vez segada una leira, lo normal era trasladarse a otra del mismo propietario si no estaba muy lejos y había tiempo suficiente en el día. El último trabajo era ya amontonar los mollos en montones perfectamente construidos que protegían el grano de los pájaros y posibles inclemencias del tiempo ( la espiga se escondía en el interior del montón y fuera solo quedaba la paja) hasta que se trasladaban a la era para hacer la meda una vez rematada la siega.

Normalmente en la construcción de los montones participaban los más viejos, que eran los que dirigían este trabajo o también lo hacían ellos mismos, mientras los niños les traían los mollos esparcidos por la era.

 Era costumbre que las mujeres fueran provistas de medias bien gordas o bien de pantalones para evitar así las heridas de las cañas.

Esta manera de hacer la seitura resistió inalterable durante siglos, hasta que a finales de la década de 1960 y principios de 1970 aparecieron las segadoras mecánicas que sustituyeron a los fouciños  aunque los mollos y los montones siguieron haciéndose igual, lo mismo que el trabajo de las atadoras y a mediados de la década de 1980 llegaron las recolectoras que hacían a un tiempo la siega y la malla.

"O vento da emigración arrasou a nosa terra.
Os vellos laian, os nenos berran.

Hai anos cincuenta
Hoxe nin vinte hai
Chega o mes da sega 
¿Quen seiturará? Quince na Suiza.
Doce alén do mar
Tres no sul de Francia 
¿Quén seiturará? Dos vinte que quedan
Dez a traballar
Sete que son nenos
¿Quén seiturará? Tres vellos que gardan
a morte a chegar
co corpo engurrado
¿ Quén seiturará? Homes e mulleres
Hai que sementar
a nosa verdade.
Por ela loitar. Pechemos as portas
Que no fuxan mais
Pois si se van todos
¿Quén seiturará?

martes, 9 de diciembre de 2025

Luar na lubre


Luar na Lubre tiene un significado bellísimo: " resplandor de la luna en el bosque sagrado". En gallego "luar" se traduce como resplandor de la luna y " lubre" se refiere al "bosque sagrado donde los sacerdotes druidas  celebraban sus ritos a la luz de la luna". Este nombre - luar na lubre-  evoca las raíces celtas y gallegas de este grupo musical, que es uno de los más emblemáticos de la música folk en Galicia.

Los rituales druidas en el bosque eran una parte integral de su religión y práctica espiritual. Estos rituales estaban destinados a honrar a los dioses, celebrar los  ciclos de la naturaleza y buscar la sabiduría divina.

Los druidas, antiguos sacerdotes celtas, realizaban ceremonias y rituales en los bosques considerados lugares sagrados llenos de energía espiritual. Creían que las arboledas eran portales a otros mundos y que las energías de la tierra se concentraban en estos espacios naturales. Realizar rituales en los bosques les permitía conectarse con los elementos, los espíritus de la naturaleza y recibir revelaciones espirituales.

Los rituales druidas en los bosques sagrados ofrecen la oportunidad de sumergirse en la magia y la tranquilidad de la naturaleza, experimentando la conexión con lo divino a través de ceremonias inspiradas en las antiguas tradiciones druídicas.

Cada árbol se consagraba a un dios y cada especie vegetal simbolizaba una virtud.





Custodiada por los dioses ancestrales de las aguas, las montañas y los bosques, Galicia es un pozo hirviente de esperanzas, amorosa protectora de su memoria y de su geografía de piedra antigua.

 Oficiantes secretos del culto a la luna, muchas de sus historias cantan al cielo y a las estrellas con un especial sentimiento amoroso, igual que a la tierra, atavismo singular de carácter sagrado. 



Los celtas veneraban la naturaleza y poseían divinidades que se vinculaban tanto a ella como a la guerra. Para ellos los bosques eran santuarios donde vivían los dioses a quienes los druidas dedicaban rituales y festejos. Estos sacerdotes vivían en constante comunión con la naturaleza por lo cual conocían los secretos que se escondían detrás de cada planta y de cada animal.

La mitología celta está plagada de hechizos  conjuros y encantamientos.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Plañideras de Cangas

¡A CHORAR A CANGAS!

Las plañideras tienen su origen en el Antiguo Egipto. Su función era manifestar dolor por la pérdida del difunto a través de los gritos, los golpes y los llantos.


Durante el velatorio y el entierro, vestían ropa de luto y traían un jarrón, conocido con el nombre de lacrimatorio, donde derramaban sus lágrimas. Con estos jarrones, los egipcios ricos querían diferenciarse de los pobres demostrando el dolor que había causado su defunción.

Esta tradición arraigó en muchas culturas y países. Sin embargo actualmente ha quedado totalmente en desuso, sobre todo a partir del sigloXVIII, ya que la iglesia multaba a estas personas que cobraban por el "servicio" pues consideraba esta práctica poco respetuosa.  A pesar de la prohibición, en algunas zonas rurales de Extremadura, Galicia y Canarias, el oficio se mantuvo escondido de las autoridades eclesiásticas.

En las procesiones de semana santa, es bastante usual ver plañideras llorando tras los pasos, reflejando así su pena por la muerte de Cristo.

A lo largo de la historia, desde el neolítico al siglo XX, la cultura gallega ha sufrido muchas influencias extrañas a sus orígenes. Esta tierra que los griegos bautizaron como EL PAÍS DE LOS MUERTOS, fue colonizada por romanos, cristianizada luego, reino de suevos y visigodos, invadida por el Islam, de nuevo cristiana, asturiana, leonesa, castellana, invadida por normandos vikingos y por  franceses.

Ha mantenido durante todos estos miles de años unas costumbres ancestrales, adaptándolas a cada nuevo tiempo sin perder su genuina personalidad, sin embargo, han bastado veinticinco años, el último cuarto de siglo con su cultura uniformadora, haya diluido en la ignorancia y el desconocimiento lo que ninguna cultura había logrado jamás.


Las plañideras:  Obra de Pepe Antonio Márquez
Actualmente el término, en Galicia, se usa para referirse a cualquier persona que llora mucho sin motivo-





En Cangas de Morrazo, un pueblo pesquero situado frente a Vigo, al otro lado de la bahía, estas mujeres - las plañideras- ejercían todavía su trabajo en Galicia, en el siglo pasado.

 En aquellos tiempos Cangas era un pueblo de gente que vivía de la pesca, y el mar se llevaba a muchos de sus hombres, por esta razón el carácter de esta gente estaba forjado por la dureza del mar.

Las plañideras tenían mucha tradición en nuestros ritos funerarios. En la ría de Vigo es muy común la expresión " Ir a chorar a Cangas" -  Ir a llorar a Cangas-cuando se llora sin motivo.

Autoridades civiles y eclesiásticas en diferentes épocas, intentaron acabar  con este ritual que consideraban irreverente. 

En el siglo XIV se hicieron leyes para erradicar el uso de las plañideras y prohibir los banquetes fúnebres. En las iglesias se conservan autos donde los obispos daban poderes a los curas de las parroquias para que prohibiesen la acción de las plañideras dentro de los templos ya que entorpecían con sus llantos los oficios y en ocasiones llegaba a tirarse encima de los féretros con gran alboroto.

"Hace ya muchos años nos vendíamos por un trozo de pan, tocino o cualquier cosa que alimentase mínimamente a cambio de ir detrás del féretro de un adinerado llorando a moco tendido"

Actualmente el llanto se ha erradicado y nos hemos quedado secos. Estamos anestesiados, parece que demostrar dolor en público no está bien visto. Buscamos con frenesí la evasión, el placer, la velocidad y el poder. Nuestras emociones están presas, condenadas a ser desconocidas y a nunca manifestarse.

Las plañideras han sido por excelencia, las oficiantes del rito propiciatorio del llorar. Sin embargo el llanto ha sido tan perseguido que hoy la misma idea de la plañidera nos incomoda, en el mejor de los casos.

 Desde comienzos de la humanidad hasta hace pocas décadas, estas sacerdotisas ejercían en todo el mundo su función liberadora y catártica. Sus lágrimas, a veces recogidas en lacrimatorios, eran enterradas junto al difunto, como prueba de la desolación que dejaba.

Aquí en Galicia, el muerto seguía presente mientras seguía viva su familia. En Navidad, por ejemplo, se disponía en la mesa un lugar para el familiar que había fallecido. 

Hasta bien entrado el siglo XX en muchas aldeas gallegas, los muertos iban envueltos en una sábana o sudario, quizás por esa razón las almas en pena que se encontraban errantes en la noche, iban vestidas con túnicas blancas.

En la costa de la muerte, hasta hace muy poco, iban de luto, casi de por vida. Se le lloraba al muerto y en función del poder económico de la familia se contrataba "as choronas" (plañideras). Algunas llegaron a alcanzar gran fama, como las plañideras de Cangas.

martes, 25 de noviembre de 2025

MAGOSTO


Una celebración tradicional  y popular en Galicia  que se celebra al anochecer en el mes en el que nos encontramos -Noviembre- es el del magosto. 

El lugar originario de esta  celebración era el monte, aunque siempre se pudo celebrar en casa, al lado del fuego del hogar o en cualquier rincón del pueblo. También, en el atrio de la iglesia o en una encrucijada  al pie de un "cruceiro".

Por "San Martiño", 11 de Noviembre, las castañas ya maduras empiezan a abrir los erizos y a caer en el suelo creando una alfombra que va del verde a los tostados en las más variadas tonalidades.

Comienza, entonces, una celebración simbólica-culinaria que se ciñe normalmente a estas fechas. La época de los "magostos" en Galicia. Y se le ha considerado como un vestigio de un antiguo sacrificio en honor a los muertos.

En cuanto al aspecto simbólico del fruto típico del magosto: la castaña, podría simbolizar la inmortalidad al ser un fruto que proviene de un árbol de larga vida.




Es costumbre que durante la celebración del magosto, los participantes se tiznen la cara con la ceniza del fuego cuyo significado no es otro que tratar de simular una apariencia fantasmal que asuste a los vecinos, cuando ya entrada la noche, se volvía a las aldeas.

Concentra a los vecinos alrededor del fuego y tiene el significado de honrar las cosechas, devolviéndole a la castaña la importancia que el maíz y la patata, llegados de América, le quitaron hace varios siglos.

Se cuentan historias, se canta y se baila al compás del sonido de gaitas y panderetas, alrededor del fuego, mientras la oscuridad de la noche se cierne sobre los participantes.




El 1 de Noviembre, los celtas apaciguaban los poderes del otro mundo y propiciaban la abundancia de las cosechas con la celebración de la fiesta del "samahain", la cual era para unos el comienzo del invierno y para otros el final del verano. No obstante, en cualquier caso, era el inicio de un período de intensa comunicación entre los habitantes de este y del otro mundo.

Por las misma fechas, los romanos celebraban las saturnales. El mundo de los espíritus se entreabría y salían diversos tipos de personajes, las almas , los cuerpos que habían sido enterrados y las sombras.

Todos se nutrían de los platos depositados sobre las tumbas.

Con la expansión del cultivo de castaños por los romanos, su fruto se convirtió en la base de la alimentación de la población, como fruto fresco, seco o molido para hacer harina durante mucho tiempo.

sábado, 15 de julio de 2023

La Reina de los Mares

¡Como olvidarte! Eras rubia y alta como una espiga que se abre al sol del mediodía, pero un maldito y funesto día de septiembre tus palabras rodaron por los acantilados de Rande y se quedaron en el mar como un tesoro escondido entre los galeones, para siempre.

Carmen era tu nombre, como la patrona del mar que el 16 de julio veneran tantos marineros llenando sus rías de procesiones marítimas y poblando el mar de las flores más diversas.

"Quen anda polo mar aprende a rezar". Así dice un refrán popular que explica la profunda devoción que profesan  marineros, pescadores y navegantes a su patrona.
 Los numerosos peligros que acechan a los hombres de la mar los ha llevado a profesar desde siempre una gran fe religiosa. En algunas localidades, los marineros rezaban una salve a la Virgen del Carmen al pasar por su capilla.
Y... volverá a suceder, cualquier otro día, otro naufragio, traerá de nuevo dolor y sufrimiento; siempre vuelve a ocurrir, quizás ya nadie se extraña porque es el viejo tributo que se paga a los océanos, al mar.

 La costa gallega está llena de cruces de piedra que recuerdan naufragios y muerte. En todos los pueblos marineros, casi siempre, cerca del muelle y mirando hacia el mar se encuentra una mujer de piedra: a su falda se agarra un niño de corta edad y otro llora en sus brazos. Otea el horizonte buscando la señal del barco que se llevó mar adentro a su hombre.





Hay demasiada niebla, se oye la sirena de los barcos, pero no se ven. Se están acercando a la costa y es peligroso porque la visibilidad es casi nula cuando arrecia la lluvia. Un golpe de mar terrible; susto, miedo en el cuerpo de los marineros; rezos y maldiciones. A veces el barco vuelca y el hundimiento es inevitable.

Trabajo duro el del marinero que sale, día tras día, a la mar. El mar nunca se sabe como reacciona, se muestra implacable y cruel a veces, y sigue engullendo vidas de hombres. Y, es que la gran variedad de situaciones climatológicas a los que se enfrentan los pescadores los coloca en una especie de vaivén en la que las decisiones de pescar a veces entrañan un riesgo poco calculado.

 La climatología varía igual que lo hace un adolescente. Por eso, la lluvia, los vientos e incluso las estrellas les han dado la pista a lo largo de la historia para averiguar si se trata de un buen día para salir a faenar. 


jueves, 21 de abril de 2022

Tojos e xestas


La xesta es un arbusto humilde y desgarbado durante la mayor parte del año hasta que llega Abril; entonces, arropada por eucaliptos, robles y castaños se adorna de flores amarillas y eclosiona como un gusano cuando se convierte en mariposa.

 Deja caer sus melancólicas ramas adornando ladera de montes, orillas de caminos, ríos y corredoiras junto al alecrin, creando un efecto de luz que no se vuelve a repetir hasta la siguiente primavera.

Se sabe desgarbada, poco elegante pues no tiene ni frondosidad ni porte y sin embargo, como si hubiera estado absorbiendo la belleza de esta tierra rica en luces y sombras, refleja la suavidad de la niebla en el valle al amanecer y el sonido del viento cuando atraviesa los bosques umbríos o la luz de la luna en la noche.
 Estalla en una floración extraordinaria y todo su cuerpo y sus ramas se cubren de oro, de un amarillo dorado que no puede pasar desapercibido.

Es un arbusto sagrado en esta tierra  




Todavía en la zona de las rías bajas se puede oír a algún marinero contar una antigua tradición de esta zona. 
Cuando los marineros se pasaban días enteros sin pescar apenas nada, y el desánimo se apoderaba de todos ellos, la creencia más habitual es que alguien les había echado "mal de ojo" y que la embarcación estaba "enmeigada" .

Existen multitud de ritos y procedimientos para solucionar el problema, pero la mayor parte de ellos son poco conocidos, porque eran ritos que solían realizarse a altas horas de la noche y en el mayor de los secretos y, en silencio.

La costumbre de los isleños de Ons  (en Pontevedra) cuando no volvían con pesca suficiente a los muelles, y consideraban que su "dorna" estaba  "enmeigada"  salían, abrigados por la oscuridad de la noche a"mallar" o azotarla sin descanso con  ramas de xesta.

El fin de este "rito de apaleo", era el de expulsar, a latigazo limpio con las ramas de este arbusto, a la bruja que se suponía se había apoderado de la embarcación y que era la que impedía la captura de los peces.


Es una especie que regenera  bien la tierra donde se asienta, creando las condiciones necesarias para la germinación de las semillas de otras especies, teniendo así un papel muy importante en la formación de los bosques

miércoles, 29 de diciembre de 2021

MUÉRDAGO Y ACEBO

  • ¿El acebo es solo un adorno navideño que te granjea un beso?
  • Desde tiempos antiguos el acebo ha sido una planta considerada mágica, misteriosa y sagrada.
  • Con las fiestas navideñas no solo llega el turrón, el mazapán, las luces y villancicos, los regalos y los encuentros familiares. 
  • Los adornos son un poco, los protagonistas de estos días en nuestras casas. Dos de ellos, wl acebo y el muérdago aparecen en plazas y mercadillos. Ambas plantas eran consideradas sagradas en la antigua cultura Celta y aunque son parecidas, se trata de plantas diferentes.
  • El muérdago se colgaba en la casa detrás de la puerta, cuyo objetivo era que atrapara las cosas malas que suceden en el hogar. SE coloca en Navidad y se mantiene en el mismo lugar todo el año hasta el 13 de Diciembre. Este día se quema, prendiendo fuego a todos los males que ha capturado durante el año y se sustituye por muérdago fresco.
  •  Se le considera también como un amuleto protector contra hechizos negativos y previene fuerzas malignas, es por tanto considerado como un símbolo de paz.
  • Al regalar una ramita de muérdago se está reforzando la protección sobre la persona que la recibe.
  •  Se trata de una planta a la que le envuelvan mitos y leyendas desde el siglo XVII en los países Escandinavos, extendiéndose después, con el paso del tiempo, al resto de Europa.
  • Según la leyenda en Navidad, los druidas consideraban que la planta era mágica, porque se mantenía verde todo el año, por tanto simbolizaba para ellos, la continuidad de la vida en tiempo de hibernación.
  • El acebo se encuentra en la Europa húmeda y está protegido en toda la Península Ibérica, y el muérdago, en cambio, en la zona Mediterránea
  • Pero eso sí, atraen los besos mantienen el amor y aumentan la fertilidad.
  • El muérdago, en cambio, es una planta semi parasitaria que crece sobre varios tipos de árboles como por ejemplo el manzano y el roble entre otros.
  • La tradición de besarse bajo el muérdago o el acebo se asocia con los ritos primitivos del matrimonio.
  • Más tarde en el Siglo XVII los ingleses le atribuían un atractivo mágico y le llamaban "la bola del muérdago.".
  • Según la tradición una chica joven debajo de una bola de muérdago, adornada con lazos y toda clase de complementos, no puede rechazar un beso. Ese beso solo puede significar un romance profundo o una larga amistad y buenos pensamientos.
  • En alguna partes de Inglaterra se quemaba el muérdago pasadas doce noches, sino las chicas y los chicos que se han besado bajo él, jamás se casarán.



lunes, 23 de agosto de 2021

EXVOTOS: Una forma de plegaria.

Un exvoto es una ofrenda que las antiguas civilizaciones  hacían a sus dioses. Estas ofrendas se depositaban en santuarios o lugares de culto y podían consistir en figurillas que representaban personas, armas, alimentos...  Posteriormente y, como en multitud de ocasiones, el símbolo fue tomado por el catolicismo y el exvoto pasó a ser una ofrenda dejada a los dioses - de los que habían recibido un don o curación - como ofrenda y recuerdo. Pueden verse actualmente en centros de peregrinación todo tipo de figuras que representan el desafortunado hecho del que se habían recuperado.

La palabra exvoto proviene del Latín "ex voto" que significa " proveniente de un voto"; es decir, algo que se promete realizar al cumplirse o recibir un favor.

 Han estado presente en todas las culturas desde la antigüedad y toman diferentes formas dependiendo de las características religiosas.

Los exvotos de cera, también conocidos como 
"promesas de cera" son figuras representativas de distintas partes del cuerpo humano que se ofrecen a la Virgen, Santos o Cristos como pago a las peticiones que a menudo se les hace.

El exvoto debe ser público, es decir que debe dar a conocer el favor recibido, dejando de esta manera, constancia del hecho.

Se hacen para ser expuestos en los altares, paredes y techos de las ermitas y santuarios para que todos los devotos puedan reconocer las actuaciones milagrosas. Debe, también, tener una relación con la persona que ha recibido el favor y el suceso portentoso que lo motiva. Así, describe el hecho milagroso y los datos personales del beneficiario. 

Puede ser una réplica del miembro o la parte del cuerpo sanada. En cualquier caso, la ofrenda del exvoto tiene un carácter de representación que la diferencia de otras ofrendas monetarias o lamparillas de aceite, las velas y más aún de las donaciones que van a ser consumidas. Se trata, pues, de dar a conocer de manera perpetua los poderes sobrenaturales de una determinada imagen.



Estas características explican la cantidad de formas que guardan los exvotos - réplicas de órganos y miembros en hojalata, plata o cera, aparatos ortopédicos, prótesis, objetos de uso personal - fotografías, cartas, cuadros y todo objeto relacionado con la situación que motivó la ofrenda.

El exvoto aparece como respuesta ante la angustia y el dolor humano. La solución se halla en la realización de ofrendas y sacrificios que intentan llamar la atención de la divinidad ante una situación personal que se considera por el individuo de más gravedad y digna de atención que ninguna otra.

El hábito cultural de ofrecer exvotos a las divinidades en el mundo se pierde en los orígenes de la humanidad. Son numerosas las evidencias arqueológicas halladas en toda la Península. Estas formas de relación de origen pre cristiano continúan una vez cristianizado el territorio  y llega hasta nuestros días habiendo dejado muestras tan destacadas como las lámparas, coronas y cruces visigodas.

Son tan antiguos como la religión misma. Nace de la necesidad que impera en el ser humano de establecer una relación con la divinidad, tan estrecha y particular como pueda, que se acentúa en momentos cruciales de la vida de las personas. Su éxito radica en que atiende una necesidad primaria del ser humano.        

                                                                                                           Exvotos de cera

Cuando los cauces habituales de comunicación con la divinidad se vuelven ineficaces y nos hallamos ante situaciones percibidas como especialmente graves, acudimos a estrechar las relaciones con el ser supremo a través de sacrificios, obligaciones y donaciones que nos imponemos como medio de llamar la atención de la divinidad.

 En definitiva, establecemos un pacto con ella, estrechando nuestra relación hasta convertirla en un contrato, convirtiéndose en una clara humanización del ser divino.

Se convierte, pues, en un diálogo íntimo y directo, sin intermediarios con esa divinidad, pues los exvotos no se ofrecen a Dios o a la Virgen de manera genérica si no a una imagen muy concreta protectora de una determinada comunidad.

Estamos ante una forma ancestral de relación entre los seres humanos y los  divinos. Una práctica viva que todavía podemos contemplar hoy.

Exvotos romanos

En tantos siglos los cambios han transformado profundamente la vida en todos los aspectos, sin embargo, seguimos usando, en los umbrales del tercer milenio, piezas increíblemente parecidas para publicitar nuestra angustiosa intimidad sobre el muro del santuario de la "virgencita" o santo patrón que ampara nuestra comunidad.



 Entrada dedicada a Javier Álvarez Balboa.

jueves, 29 de octubre de 2020

VIVOS E MORTOS

 De polvo y fango nacidos,

fango y polvo nos tornamos
                          ¿por qué, pues, tanto luchamos

si hemos de caer vencidos.?

Rosalía de Castro


A lo largo de la historia, el gallego ha ido construyendo una relación muy cotidiana con la muerte que tiene una gran presencia en su sociedad.

Aún en el mayor dolor provocado por la muerte de un ser querido, la familia del fallecido no olvidaba un hábito fundamental de la comunidad: la hospitalidad. Con el cuerpo presente  la familia recibía los pésames de sus vecinos, a los que agasajaba con sus mejores alimentos, vinos o licores para hacer la velada del muerto más llevadera. 

Era común que las mujeres se situaran en torno al cuerpo rezando y los hombres, después de alabar las virtudes del finado, se ponían al día sobre los últimos acontecimientos ocurridos en la parroquia entre trago y trago de un buen aguardiente o vino del país. Con ello un velatorio se convertía, además de en una expresión del culto a los muertos, en un motivo de reunión comunitaria en la que la gastronomía volvía a servir de nexo en la relación social.

 La familia agradecía estas muestras de afecto de parte de sus vecinos ofreciendo, dentro de las posibilidades de cada cual, lo mejor que tenía, abriendo su casa y compartiendo sus mejores viandas. En alguna comarcas los familiares cocían una hornada de pan que llevaban en cestas durante el cortejo fúnebre para agasajar a los acompañantes del entierro y entregar al sacerdote una bolla: "la bola do enterro".

El otro mundo es un espacio muy próximo, no solamente porque es una cita que todos tenemos inevitablemente, sino también por estar presente en nuestras vidas. Los muertos no están solo en los cementerios. Sus espíritus pueden caminar en esa inquietante procesión de ánimas conocida como " A Santa Compaña", pueden dirigirse anónimos en cuerpos de reptiles a Teixido, pueden hacerse presentes a través de múltiples aspectos y fenómenos, Cada conmemoración de la defunción es costumbre realizar una misa de aniversario que se conoce como " o cabodano" y el día de Difuntos es el momento en que se honra a los muertos.

 Cuando cae la noche se encienden cirios y lámparas de aceite para que los que nos han abandonado sepan que tienen una luz que vela por ellos, que no han sido olvidados.

En la comarca de Ferrol los niños preparan las tradicionales calabazas con una vela en el interior, que mantendrán encendidas durante la noche para espantar a las meigas, en un intento de recuperación de una tradición relacionada con el culto a la muerte que nos han legado nuestros antepasados celtas durante esta noche, la más peligrosa del año, en la que los celtas creían que las puertas que comunican este mundo con el más allá se abrían y los espíritus iban y venían a su antojo, por eso los guerreros celtas colocaban una pequeña vela en las calaveras de sus enemigos derrotados, para ahuyentar sus espíritus.

A pesar del miedo que tendríamos que superar. ¿Quien no querría volver a ver a aquellos que tanto quisimos y queremos, al otro lado de la puerta.?

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Barco vikingo

De todas las embarcaciones que surcan las aguas gallegas hay unas que llaman poderosamente la atención y estas son los "drakkars".

Drakkar Ruta Vikinga
Estas embarcaciones nórdicas aparecieron en nuestras costas por primera vez en el siglo IX y aquí, en Galicia, pueden verse durante todo el año en el río Ulla a su paso por Catoira. 

Este municipio se sirvió de su vinculación histórica con los ataques normandos para hacer de la cultura vikinga su estandarte y convertirla en la seña de identidad del pueblo. 
Con las invasiones nórdicas nuestro litoral se vio obligado a cambiar y, por tanto, se hizo necesaria la construcción de todo un sistema defensivo para evitar que los temidos vikingos se adueñaran de nuestros tesoros.

El drakkar es un tipo de embarcación utilizada entre lo siglos VII y XI por los vikingos en sus incursiones costeras en busca de riquezas y se caracteriza principalmente por su formato alargado, estrecho y ligero. Su armazón era de madera y destacaba especialmente su escaso calado, lo que permitía desembarcos muy próximos a tierra. 
La navegación se realizaba a remo, y dadas las dimensiones del navío, los remos ocupaban completamente y de forma llamativa toda la longitud del barco. Su perfeccionamiento llegó con la incorporación del mástil central que daba cabida a una vela de formato rectangular para ayudar a los remeros en su labor.

Drakkar Torres de Oeste
Por otro lado, la singular decoración de proas y popas tampoco pasa desapercibida. En el caso de los drakkars los motivos utilizados eran los dragones.
 Estos adornos que ayudaban a diferenciar el tipo de nave, eran realizados con el fin de intimidar a la vez que tenían un carácter de protección frente a los malos espíritus del mar.

 Estas  incursiones dejaron una huella importante; tanto es así que todavía, en la actualidad, se refleja en una de las más destacadas fiestas de Galicia : la "Romería Vikinga de Catoira"

En este municipio de la provincia de Pontevedra, concretamente en la parroquia del Oeste, se encuentra una de las obras civiles más importantes de la Edad Media Gallega, el Castellum Honesti o Torres del Oeste y y en torno a ella se celebra cada primer domingo de Agosto una romería vikinga.
 Una fiesta que fue poco a poco cogiendo fuerza de tal manera que el gobierno municipal decide hacerse con un auténtico barco vikingo. Se construye así el Torres Oeste que es una copia exacta de una pequeña embarcación encontrada en el fondo del fiordo ROSKILDE en Dinamarca. 
Pasa así a convertirse en el protagonista indiscutible de la Romería Vikinga hasta que en el año 2002 es declarada fiesta de Interés Turístico Internacional y para conmemorar este logro comienza a construirse un segundo drakkar: FREDERIKSSUND en referencia al pueblo danés con el que Catoira se hermana.





martes, 7 de noviembre de 2017

Un rito funerario: Danza do abellón

Con el nombre de la danza del abejorro se denomina un antiguo rito funerario en el que todos los familiares y asistentes al velatorio de un cadáver, formando rueda y cogidos de la mano imitaban el zumbido de una abeja. Este ritual fue recogido por Alfredo Brañas - escritor y jurista español- a raíz de un velatorio en el que el mismo asistió en Vilanova de Arousa (Pontevedra) y constituye uno de los casos más particulares de las prácticas tradicionales gallegas relacionadas con la muerte. Se creía que si alguno de los participantes hablaba o interrumpía el baile por cualquier causa, sería el primero de los presentes en morir.

Brañas describió la danza do abellón en un largo poema titulado "O Avellón "

Collidos pola man os concurrentes
e fungando baixiño e entre os dentes
foron da morta á triste habitación
e voltando ó redor da defuntiña
o vello, a vella, o mozo e a mociña
fungaban como funga un abellón.

¡Probe daquel que dese algunha fala
Ou de bulir deisaxe pola fala!
¡ Siñal era de morte non fungar
As honras do "abellón" son tan precisas
Como son para os cregos moitas misas
E o gando e o ligon para labrar.


La danza del abejorro es un ritual de purificación de los muertos para que puedan viajar al más allá sin perderse por el camino.

Los antiguos gallegos creían que el alma de una persona  para llegar al cielo no sólo era suficiente con que fuese un buen católico, había también que proteger el alma contra peligros terrenales (enterrar el cuerpo en campo sagrado) y ultra terrenales (alumbrarle el camino hacia el más allá) para que no volviese al mundo de los vivos a molestarles.

El ritual, llamado "El abejorro" implicaba la reunión de toda la familia (los de casa y los de fuera), vecinos y amigos en la casa del difunto por la noche; en la reunión todos se acercaban al difunto con el objeto de hacerle la rosca, no fuera que después se apareciera a algunos de los presentes .
 Tras unos cuantos rosarios se procedía a la celebración de un festín ritual y comunal, donde se comía sardinas saladas (símbolo del más allá del mar) y se bebía aguardiente (símbolo de las llamas del infierno que el muerto debía rechazar viendo el mal que les ocasionaba a los bebedores). Luego se procedía a una orgía ritual entre mozos y mozas.



Después de la orgía y una vez liberada la energía sexual de las masas, se cogían todos de las manos e iban a la habitación donde estaba el difunto. Comenzaban a danzar rodeando el féretro zumbando bajito como hacen los abejorros para que todos se concentren en la emanación de este mantra.
 Esta rueda constituye un círculo protector contra los malos espíritus que intentan agarrar el alma del difunto con el fin de arrastrarla a los infiernos. Así, el alma del difunto puede salir del cuerpo y volver a la luna en forma de abeja y al escuchar al abejorro recupera la memoria de sus orígenes (ya que las almas provienen de la luna).


Hay evidencias entre los gallegos de este ritual en el siglo VI a. de C. (durante el imperio romano) y se encuentra en las lápidas  galaico romanas de Vigo.
 Podía durar varios días si se realizaba a un cadáver procedente de una clase pudiente. Estaba dirigido por un druida en representación del dios Reve y del hijo primogénito del difunto.. AL mismo tiempo el rito estaba acompañado de ceremonias de purificación, quema de incienso, unción de ungüentos en la cara y diversas partes del cuerpo, sacrificios y otros actos que variaban en función de la parte del cuerpo que se iba a abrir para que saliera el alma y fuese por el buen camino.

No consta que nadie describiese  en ningún  otro punto de Galicia este rito, ni se conoce otra mención a esta fecha, ni cuando apareció ni cuando desapareció.

Parece probado, sin embargo, que ya desde los egipcios existe la creencia en una relación mitológica entre las abejas y el alma, y se conoce en otras culturas diferentes ritos funerarios en los que también intervienen las abejas. Desde Egipto se extendió a los cretenses, griegos, romanos y por toda el área mediterránea así como en las culturas centro europeas desde el Danubio al Cáucaso.

"Es evidente que el rito del abellón no nació en Vilanova de Arosa, ni en nigún otro lugar de las Rías Bajas, sino que llegó a Galicia con algún pueblo indoeuropeo"    Alonso Romero.





martes, 31 de octubre de 2017

Una tradición celta

Los castaños, árboles centenarios en Galicia, se han asociado siempre al ciclo vital.
























Dice la tradición gallega que las castañas simbolizan el alma de los difuntos y que, con cada fruto ventilado en la fiesta del magosto, un alma se libraba del Purgatorio y se unía a la celebración.

 En su origen, el magosto consistía en reunir a las familias entorno al fuego para honrar las cosechas. Con el paso de los años, las costumbres han ido adaptándose a los nuevos tiempos pero el fuego siempre ha sido una constante con su componente purificador.

 Manuel Murguía, consideraba al magosto un " banquete funerario" en el que la castaña al fuego simbolizaría la muerte y el vino, la nueva vida.



En Noviembre tiene lugar en Galicia, el magosto. Siempre se pudo celebrar en casa, al lado del fuego del hogar; en algún rincón del pueblo; pero su lugar originario es el monte donde el olor a castañas asadas inunda el aire y las brasas se convierten en un sonido de música.

Los celtas no tenían templos, celebraban sus fiestas y sus ceremonias rituales en un claro del bosque.



 El día 1 de Noviembre, los celtas, apaciguaban los poderes del otro mundo y propiciaban la abundancia de las cosechas con la celebración de la fiesta del samhain, la cual, era, para unos, el comienzo del invierno y, para otros, el final del verano; en todo caso era el principio de un período de intensa comunicación entre los habitantes de éste y del otro mundo. 

Se reunía una gran multitud porque era una fiesta obligatoria. Quien no asistía corría el peligro de perder la razón. La fiesta era para los celtas una concentración de lo sagrado en un tiempo y en un lugar determinado. Los mitos afirman que era el momento en el cual se habían producido grandes acontecimientos cósmicos, y cuando tenía lugar la muerte tanto ritual como simbólica del rey y su remplazamiento.


Por las mismas fechas, los romanos celebraban las "saturnales". El mundo de los espíritus se entreabría y salían personajes de pesadilla, las almas tenues, los cuerpos que habían sido enterrados y las sombras. Todos se nutrían de los platos  depositados sobre las tumbas.

El día del samhain, los celtas encendían el primer fuego, origen de todos los fuegos. Con él se encendían, a su vez, todos los fuegos de la isla.

Las castañas se asaban sobre una gran hoguera, por lo general, visible desde varios puntos de la parroquia, desempeñando la misma función que la hoguera de San Juan.

 En Galicia, el fuego permanente del hogar se encendía con un tizón traído de la hoguera de la Vigilia Pascual o del fuego encendido la noche de Navidad.

El magosto puede verse como una celebración en la que se exalta la castaña, pero la fiesta del magosto como tal exalta el respeto por el rural, el agradecimiento a la cosecha, el fuego, el vino, la amistad, la diversión y la tradición. En definitiva, el magosto celebra la vida después de que en Todos los Santos se honrase a la muerte.

Todos acuden a la poderosa y otoñal llamada de la castaña. Supongo que ahí reside su longevo encanto y ...su misterio







A nosa Galicia

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