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viernes, 17 de julio de 2026

TRAINERAS

El remo en el estrobo. Los músculos tensos. El gesto del esfuerzo.El salitre pegado a la piel con cada lamento desgarrado y el grito del triunfo al llegar al puerto.

Una trainera es una embarcación de calado reducido, alargada y ligera, de unos doce metros de eslora que se usa para la pesca con traína ( de ahí su nombre) o red de fondo, que son unas mallas especiales para capturar piezas pequeñas.

Seis parejas de remeros de espalda a la mar. Un proel solitario boga el último remo de proa. Y, en popa, de pie, él, el patrón, el alma de la tripulación. El que dirige, el que marca los ritmos, el que anima con palabras cortas, con gritos a veces. El que exige siempre un poco más; su brazo siempre extendido acompañando a la palada de los remeros. El que busca coger esa ola, esa que precisamente hace avanzar a la trainera como si fuera empujada por una mano invisible, la que puede hacer ganar una bandera... o perderla.


Las traineras luchan frente a las olas que las lanzan de proa a popa antes de dejarlas caer violentamente en el agua dejando una lluvia de sal sobre los remeros. Otras veces, subida en su cresta, la arrastra durante docenas de metros entre miles de gotas de espuma blanca que mordisquean la quilla.




El hombre de la costa durante toda su historia precisó de la fuerza de sus brazos además de la del viento para acercarse a los caladeros. Los pescadores remolcaban sus redes con la trainera y la que llegaba antes a puerto era la que conseguía vender el pescado a mejor precio. De aquí surgió la pugna entre las lanchas de pesca y el origen de las actuales competiciones de traineras.


Juntamente con la actividad de la pesca existía otro quehacer portuario que es considerado también como precedente de la competición remera: el atoaje. En puertos de difícil acceso, los grandes veleros eran remolcados hasta el interior del puerto por hombres que utilizaban traineras.
Al divisar desde la atalaya los barcos que se dirigían a puerto, las traineras recorrían grandes trayectos en dura lucha por hacerse con el salario que se ganaba 

Del mismo modo que ocurrió con la actividad pesquera, el atoaje dio origen a los desafíos de las traineras. La necesidad, en tiempos de crisis provocó, sin duda, la competición.

Poco a poco fue disminuyendo la proporción de los pescadores en las traineras pues la vida errante del pescador de bajura era agotadora dejando siempre el puerto antes del amanecer, pendiente siempre del tiempo, de las mareas y de los bancos de pesca.

Eran jornadas sin horas ni días.

No siendo ya necesario transportar la pesca, el diseño de las traineras fue cambiando.

Tanto la embarcación como los remos. En nada se parece la boga del siglo pasado a la de una trainera de nuestros días. Antes el remo era largo y la embarcación pesada; en consecuencia, la boga era un juego de cintura, lento, profundo y sostenido.

Con la disminución del peso hasta el de las actuales, el juego del antebrazo sustituye al de la cintura y por consecuencia el ritmo se hace más rápido y la palada más corta.

Así, con el paso del tiempo un instrumento de trabajo va despareciendo para pasar a ser una embarcación deportiva dando lugar a la competición y al juego en las costas del norte y de Galicia.










lunes, 2 de marzo de 2026

La lluvia

 Galicia: el lugar donde sucede casi todo.

Es difícil que un gallego se imagine una ciudad sin lluvia durante mucho tiempo ya que el cielo gris suele ser una amenaza de manera constante.

En Galicia la lluvia no se acaba nunca, despertamos al cielo nublado ciento cincuenta días al año.

Desde que cayó sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, la lluvia pasó a ser símbolo de fragilidad humana, por eso en el campo la lluvia engendra seres con el don de la predicción.

 Los campesinos palpan la humedad de las piedras, miran la manera de tumbarse las vacas en el prado, escuchan el modo de soplar el viento y el canto de las ranas; por eso los brujos y los campesinos fueron los primeros hombres del tiempo.

Tenemos más de setenta palabras en nuestra lengua para nombrarla y es que nos acompaña siempre como un amigo al que le perdonamos todos los defectos. Nos preocupa si llega tarde y le rogamos que no nos falte. Nos acostumbramos a su olor, nos hace compañía, es una cómplice con la que compartimos el territorio y la memoria en ese espacio de tiempo sin calendarios de la infancia donde la lluvia era la única certeza del paso del tiempo y una lección de paciencia.


No hace mucho, los gallegos llevaban el paraguas a la espalda colgado del cuello de la chaqueta. Era una manera inteligente de llevar un paraguas mientras no llueve porque te deja las manos libres, no estorba, no ocupa espacio; sin embargo ya nadie lo lleva así y desde entonces somos unos seres con una sola mano hábil porque la otra está casi siempre sujetando un paraguas.


Hay dos señales inequívocas de que una casa, en Galicia, está habitada : un paraguas abierto en el porche y un paragüero a la entrada.


El paraguas no se lleva porque llueva, se lleva por si acaso llueve. 


Crecí escuchando el sonido de la lluvia; mi primer recuerdo de ella es su discurrir por los cristales, su percutir en los tejados, de tal manera que si no llueve siento una ausencia rara, un aire seco que me inquieta y me acompaña el sentimiento de cierta compasión por los que no han forjado una memoria saltando charcos.

El sol te hace extrovertido, la lluvia te vuelve ensimismado. El sol te distrae, se empeña en que no pienses, la lluvia te confronta, te obliga a pensar.


Todos los primeros de Noviembre, el único día en el que en los cementerios hay más vivos que muertos, en Galicia,  llueve y el cementerio ese día parece más que nunca lo que es: un lugar para la muerte. Es como si un día lluvioso doliera más recordar a los muertos. Quizás por esa razón nos acompaña.

domingo, 4 de enero de 2026

Monte pindo



Pocos lugares hay en Galicia tan rodeados de misterio y leyendas. Pocos montes tan ligados a una tierra como O PINDO.

Es una inmensa mole escarpada y árida rodeada de hermosas playas y de un peligroso mar.

Su nombre obedece a la semejanza con el Monte Pindo de Grecia, de ahí que sea llamado el Olimpo de los Celtas, donde según la leyenda celebraban sus cultos de adoración al sol y a los demás astros. 

Se alza entre las playas de Carnota y Ézaro. Seiscientos veinte metros sobre el nivel del mar y arriba el Pico da Moa, uno de los más espectaculares miradores sobre la Costa da Morte.

El aspecto de este monte es bastante peculiar debido a la multitud de enormes piedras que lo conforman.

De él se dice que sus laderas albergan multitud de plantas medicinales y que la hierba crece extremadamente rápida de la noche a la mañana.

También hay historias sumamente tristes como la de los combatientes y huidos de la guerra civil que encontraron refugio entre sus piedras lamidas por las olas del océano y perfumado por el aroma de la brisa marina.


El Monte Pindo, el "Olimpo de Celta" está lleno de leyendas sobre gigantes de piedra, espíritus de druidas y guerreros celtas convertidos en rocas. Se cree que sus rocas tienen poderes mágicos y que dentro de la montaña existe una ciudad oculta, hogar de mouras y meigas.

Existen diversos caminos para acceder a él teniendo el mismo objetivo: el punto más elevado. Seiscientos metros sobre el nivel del mar y un nombre: el Pico da Moa, Uno de los más espectaculares miradores sobre la Costa da Morte y hasta llegar arriba un fascinante recorrido que hará volar nuestra imaginación que nos hace ver caras por todas partes, unas serias y otras con inmensas sonrisas que nos tranquilizan.

Un espacio lleno de energía abierto al mundo.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Percebeiros



Los temporales comienzan refunfuñando entre las rocas rizando la superficie del agua, no obstante su ira va en aumento levantando olas que impiden, demasiado a menudo, salir a la mar.

Estos hombres, aman su trabajo, aman el riesgo, aman el agua que les llena la boca de mar y sal y, con toda certeza si volvieran a nacer elegirían mil veces la dureza de un oficio que les permite vivir en íntima relación con la salvaje naturaleza y saben, que cuanto peor está la mar, mejor sabe el percebe.



Habría que subirse a una de estas barcas de las que salen a diario desde los muelles para saber, que este trozo de costa es la zona más brava del litoral.

 Alejarse del pueblo, dejar atrás el faro de punta Candelaria para llegar hasta  A Gabeira.

Allá abajo, San Andrés de Teixido, justo antes de que acabe la costa de Cedeira y empiece la que pertenece a Cariño.

Llegan varias lanchas y allí cada cual se busca un punto de la roca de la que se cuelga y comienza a faenar. 

Poco a poco va subiendo la marea, el paisaje se va volviendo salvaje por momentos cuando el agua estalla contra las rocas. Mientras, los hombres van arañando las rocas sin dejar de mirar al frente, para estar atento a las olas que están dispuestas a golpearlos sin  piedad.

Hay que apresurarse y estar bien atento para no resbalar por el acantilado. Han decidido acercarse a una roca difícil, de esas que a ellos les gustan, y avanzan entre las piedras como lagartijas.
 
No les asusta morir en el mar pero sí les asusta quedar lesionados; a tener que depender de alguien, a no poder reptar entre las piedras. En una mano el gancho y la cabeza bien en alto, sin perder de vista la mar.

Al mar no se le puede dar la espalda, hay que mirarlo siempre de frente, porque es muy traicionero.

Utilizan un sonido seco que sale de la garganta para advertirse unos a otros del momento en que hay que dar un paso atrás para que no se les trague el agua que golpea con fuerza.

.
Nada es de nadie, todos se ayudan si llega el momento. Las historias tristes aparecen después y vuelve la añoranza.

sábado, 15 de noviembre de 2025

Galernas en el mar




 En la costa, mirando hacia el mar abierto, cruces de piedra se asoman sobre rocas de acantilados escarpados que han sido afilados y golpeados sin pausa por las olas, recordando a aquellos que perdieron la vida a sus pies.

 El horizonte y la mar abrazados se pierden juntos en una niebla densa y fría que va dejando la piel aterida y húmeda. El viento sopla y sopla cada vez con más intensidad levantando olas enormes que zarandean los barcos sin tregua.




BALADA DE SETE MARIÑEIROS

Mariñeiros á ventura,
Dunha noite atreboada
Que cecais non te retorno
A ningunha madrugada.

Mariñeiros que navegan
Percurando a pesca incerta
O armador en terra firme,
Dorme namentras espera.

A muller do mariñeiro
Agarda mentras, desperta
ó carón dun lar sin lume;
Zoa o vento sobre as tellas.

O mariñeiro pelexa
No medio e medio do mare,
Co vento que peta firme,
E fai o barco abalare.

No medio e medio da noite
O armador dorme agardando,
Agarda-esperta a muller,
E o mariñeiro loitando

E choran sete mulleres
No medio e medio do día,
Na noite do mar revolto
Sete homes se perdían.

O armador xura de rabia,
No medio e medio do día,
Na tempestade da noite
Un barco a pique se iba.
Pola mañán desgonzados,
Sete corpos sobre a praia,
Sete mariñeiros mortos,
Bébedos de auga salgada.

Na tarde tocan campás
O repinicar da morte,
Mentras tanto sae o mar
Outro barco con sete homes. 

 La desaparición de un hombre en la mar es, quizás, la mayor tragedia que viven las familias marineras.
 Las gentes de la costa dicen, que si el mar no devuelve el cadáver a la orilla en nueve días, nunca lo hará.
 Las mujeres, madres, hermanas e hijas de pescadores son conscientes de que nunca sabrán con certeza qué les sucedió. La fantasía de que en cualquier momento pueda aparecer se hace dolorosa y puede alargarse en el tiempo impidiendo la elaboración del duelo.
El rumor del viento al cruzar los bosques umbríos, el constante discurrir de los arroyos, el sonido del río saltando entre piedras, la imponente furia del mar, las aves que cantan o gimen de noche o los insectos que alumbran, hace que el gallego tenga una profunda relación con su tierra y el apego al lugar se percibe en la necesidad de ser enterrado en ella y quedarse así con los suyos para siempre, sin embargo este mar lo impide, a veces, cuando se vuelve salvaje.

 Las condiciones meteorológicas juegan un papel decisivo en la tragedia.

El tiempo en la región del Atlántico donde naufragan los pesqueros suele ser bastante hostil en esta época del año. La zona de Terranova está en lo que se denomina la autopista de tormentas en invierno. Los vientos y la inestabilidad atmosférica tienden  a ser muy acusadas, lo que hace, que estos hombres arriesguen sus vidas  día tras día para poder alimentar a sus familias.
  
Que descansen en paz


martes, 26 de noviembre de 2024

La soledad de la aldea

 Decía Lope de Vega:


A mis soledades voy,
 de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

No se que tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mi mismo
no puedo venir más lejos.

Ni estoy bien ni mal conmigo,
más dice el entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.

Entiendo lo que me basta
y solamente no entiendo
como se sufre a si mismo
un ignorante soberbio.

Fue casi sin darnos cuenta que allá por los años 50 comenzó un nuevo éxodo. Se habla de más de 3000 pueblos deshabitados de los que apenas queda el recuerdo. Se ven casi sus aldeas como esculturas modeladas al capricho de la naturaleza. Se han ido diluyendo poco a poco.

Muchos son a los que las luces de la ciudad atraen y deslumbran. Se han marchado los jóvenes y los mayores se han ido quedando solos. Ya nadie volverá a cosechar los campos y cultivar el huerto.

Caminos que se cierran, casas que se desmoronan. Estos lugares pasan a ser el envoltorio de muchos recuerdos, rincón de añoranzas de tiempos pasados, donde un día, no hace tanto, la vida fluía entre las labores del campo y la alegría de sus gentes.

Casas del pueblo con el corazón roto y el tejado hundido son aquejadas del mal del abandono, donde el silencio y la soledad caminan de la mano de arbustos y hierbas que crecen entre sus piedras. A la casa de la aldea la ha partido el corazón el rayo de la indiferencia, la tempestad de la rentabilidad y la dejadez de todos.

Hay una España que se vacía y otra que se masifica y no la oye.
Estamos en Noviembre y con su color gris acerado de intenso frío parece que las soledades y ausencias  de los lugares son mayores y duelen todavía más.

La dolorosa soledad de convivir sin esperar respuestas ni buscar gratificaciones humanas, al mismo tiempo tener la suficiente paciencia y esperanza para saber que todas nuestras dolorosas soledades, en el fondo, nunca bien resueltas, orfandades de otros tiempos, han servido para algo. Necesitamos saber que " el sentido" culminará y equilibrará nuestra vida, y que "el sentido" no es una explicación que uno se da sino una bienaventuranza que se alcanza.

Esta soledad de ser uno mismo, esta realidad que se alcanza al final de un proceso de autentificación, de ir deshaciendo máscaras y papeles representados, esta es la soledad que nos devuelve el equilibrio y la paz.

Decía Nietzsche que "la valía de un hombre se mide por la cuantía de soledad que le es posible soportar"

miércoles, 19 de enero de 2022

Anduriña



"Fartos estamos de saber que pobo que esquece as súas tradicións e ten malquerencia a canto significa enxebrismo é pobo sen alma, nin destinos na historia"
Amando Suarez Couto

A anduriña e a lúa os mellores amigos da miña infancia.



 "Catro aves escollidas / son as que pasan o mar/ o cuco e a anduriña/ a rula e o paspallás"

Todos los años atraviesan el océano para llegar a nuestra tierra y anidar en nuestros balcones, terrazas y aleros.

Las golondrinas son unos pájaros muy queridos en Galicia. Hacen su nido con tierra, colocándolo generalmente debajo de balcones,  en los aleros de los tejados y en los pajares revistiéndolos con barro y  por dentro con plumas y hierbas .


Las plumas del lomo y de las alas son negras, por la barriga blancas y medio encarnadas por debajo del pecho. La cola es larga y abierta en dos partes de forma triangular afilada.

La buena fama de estas aves estuvo siempre mezclada con misterios y leyendas que los sabios de la Antigüedad no dudaron en recoger en sus escritos, sosteniendo que esta ave invernaba, por sistema, entre el barro de las pozas y orillas de los ríos, lo cual ya se sabe que no es cierto.


Sin embargo, puede tener algún fundamento basado en casos singulares, como alguna que otra codorniz, al que el frío del invierno sorprendiera descuidada antes de iniciar su regreso migratorio, apareciendo después escondida entre el barro de la leira al abrir los riegos con el arado.

En Galicia es popular la leyenda que cuenta que las golondrinas arrancaron las espinas de la corona que llevaba Jesucristo y que de su sangre viene la mancha roja que aparece en su cuello.

De esta creencia procede la consideración de las golondrinas como protectoras de las casas en las que anida. Por esta razón son aves que nadie molesta y tampoco se les estropea los nidos. También se cree que matar a una golondrina o destruir su nido es un pecado y quien lo haga sufrirá de inmediato una desgracia en su casa

Son aves migratorias que llegan a nuestro país a principios del mes de Abril y marchan a últimos de setiembre. Son aves precursoras de la Primavera pues es cuando aparecen es señal de que el buen tiempo está próximo, lo hacen en bandadas y cuando regresan vuelven a establecer sus nidos en el mismo lugar que los hicieron el año anterior.

Vuela bajo en espacios abiertos atrapando insectos en el aire; se encuentra en África, Europa, Asia y América. Las anduriñas - golondrinas - europeas pasan la Primavera viajando al Norte, llegando casi hasta el círculo polar Ártico, mientras que el invierno lo pasan en África.





Golondrinas : " las comillas del cielo" decía Ramón Gómez de la Serna


lunes, 25 de octubre de 2021

PIRATAS GALLEGOS

Durante los siglos XVIII y XIX, Galicia y sus marineros aterrorizaron al Océano Atlántico con barcos piratas. Ser corsario en España se convirtió en un gran negocio.

La crisis del comercio con las colonias de ultramar y las guerras con Inglaterra obligaron a buscar alternativas para generar ingresos. Así fue como comerciantes y empresarios de toda Galicia se embarcaron en la aventura de capturar buques mercantes enemigos amparados por la Patente de Corso que concedía su Majestad.


El "Audaz", "El Veloz" o "El Atrevido" fueron algunos de los nombres de buques corsarios que surcaron las rías gallegas y que convirtieron a Vigo y a Coruña en algunas de las bases corsarias más temidas de toda Europa.

Así fue como Galicia corsaria sembró el miedo y el terror en el Océano Atlántico.



Pero los corsarios no eran piratas, aunque se parecían mucho. Ambos se dedicaban a saquear barcos; sin embargo los piratas lo hacían violando las leyes para su propio beneficio, en tiempos de paz o de guerra o contra cualquier enemigo o nación.. En cambio los corsarios, lo hacían solo en tiempos de guerra y bajo el permiso de su país, concedido en una Patente de Corso. 
Es decir era legal y lo que  hacían era sabotear el tráfico marítimo de las naciones enemigas buscando debilitarlas. Era, la Patente de Corso, muy codiciada debido a los privilegios que concedía al armador que la poseía.

Los corsarios gallegos proliferaron gracias a la privilegiada situación geográfica de Galicia en la ruta comercial entre Inglaterra y Portugal. La mayoría eran comerciantes, empresarios y armadores de la época.

Navegando por el Atlántico contaban con una pequeña tripulación no mayor de 10 personas, mientras que los corsarios solían alcanzar 40.

Era habitual además que fueran superiores en armamento, lo que provocaba que la mayoría de sus víctimas se rindieran sin dar batalla, lo que reducía las perdidas humanas y económicas.

Durante esta época en Galicia se llegaron a armar a 60 corsarios, capturando un total de 170 embarcaciones enemigas.


Vigo y Marín eran en aquel momento las mayores bases corsarias. En Vigo, quizá el corsario de todos los tiempos fue Buenaventura Marcó del Pont, que llegaría a ser el alcalde de la ciudad y defensor de una invasión británica a Vigo, reuniendo 800 hombres y varios cañones impidiendo que la flota inglesa de 50 navíos consiguiera desembarcar.

De todas las batallas que se sucedieron en las rías gallegas, la más épica fue la que ocurrió entre el corsario "Fortuna" con el carguero inglés "Friendhisp".
El buque gallego contaba con una tripulación de 25 hombres y como armamento un solo cañón. Su presa inglesa tenía 12. 
Durante una hora el buque inglés disparó toda su artillería contra el "Fortuna", logrando este esquivarla y contraatacando con su único cañón.
 Lo lógico sería haber desistido, pero cuando a un gallego se le mete algo entre ceja y ceja, mejor no interponerse. Así que el capitán del Fortuna dio una orden inesperada: ¡¡ABORDAJE!!

Al amanecer del día siguiente, la silueta de los dos barcos entrando en la ría de Vigo por las islas Cíes dejó boquiabiertos a sus paisanos. El pequeño "Fortuna" había apresado al gigante inglés.

Firmada la paz con los ingleses, el corsarismo acabó cediendo paso a paso a negocios más tranquilos contribuyendo, con su negocio, al auge de grandes ciudades como Vigo y la Coruña.

jueves, 1 de octubre de 2020

En los días de otoño.



 En los días de otoño los ríos se llevan las flores y hace que reverdezca la piel de la montaña de altas cumbres y también los valles profundos. 

El musgo, agostado después del calor del verano, reverdece sobre las rocas de granito, las cruces de los hórreos, las ermitas ...su tacto es suave y agradable haciendo del paisaje un nuevo mundo más limpio.

      


El mundo vibra, aquí, donde el tiempo parece no existir y las aldeas parecen brotar de la tierra como pequeños cúmulos de hongos. La naturaleza encierra un universo de fauna y flora único con formas tradicionales que se han mantenido casi inalteradas desde hace siglos.


Galicia está llena de prados y de regatos de aguas limpias que el sol suave, en esta época del año, llena de caricias. La tierra se hace silenciosa en otoño y las aldeas que aparecen enraizadas en las laderas parecen brillar bajo el sol; los gallos cantan una nueva alborada porque nuevas gentes han venido a habitarlas.



En esta tierra, en algunos de sus lugares, las montañas tocan el cielo y los bosques se transforman en un mar infinito de verdes que nos invitan a perdernos en él para descubrir sus secretos y la maravillas naturales que esconde.


Si nos vamos hasta lo alto de la montaña conoceremos la piedra básica de inciertos orígenes que no es más que la huella de la historia. Si caminamos los senderos, estos, nos conducirán hasta la belleza armónica de la soledad y, en el valle buscando el salto de agua, veremos reflejar la luz en miles de gotitas que  saltan entre las piedras. 


Las aldeas cercanas son su paisaje más vivo a pesar de la dureza de la montaña y allá en el Courel, es agradable sentir el viento de la cumbre, en la vieja casa recuperada, a la que han vuelto algunos pocos de los muchos que se fueron. Sabemos que algunos de esos pueblos se quedaron sin gente, aunque ahora  parecen volver a la vida.


La calma otoñal de la montaña nos permite escuchar el rumor del regato transparente y las canciones de los pájaros nos animan el paso en el poco frecuentado camino de la sierra.


Y el color del otoño nos dejará asombrados por los castiñeiros de los soutos y las devesas y una vez que escuches como cantan los pájaros y el agua, el espíritu de esta tierra penetrará en ti.


            




lunes, 7 de septiembre de 2020

O raposo galego


 





  O raposo está a pásalo moi mal en Galicia, os cazadores galegos levan matado 75.000 zorros entre 2011 e 2017. 12000 cada ano. Esto é una auténtica vergoña, é una desfeita, que o raposo non merece.

 Hoxe o maior inimigo que teñen os raposos son os cazadores e o único inimigo natural que ten e o lobo. 
Nótase que ten poucos depredadores e que lobos non abundan moito e o lince non existe e así o raposo campa por tódolos lugares de Galicia. 

É o amo.  Non é difícil de ver, inda que é esquivo. Vese realmente todo o ano. Moitas veces cruzando a estrada, outras entre a matogueira baixa, etc...

Recorre una media de 7 Kms. diarios en busca de alimentos e marca de moitos xeitos o seu territorio. 
É un auténtico oportunista, ou sexa: consume alimentos dos que dispoña, de doado acceso, pouco traballo e baixo risco. Consume de todo o que pode e lle deixan. A súa especialidade son as galiñas e ovos. logo os coellos, pero vaille  todo: ratóns, ratas, toupos, ourizos e todo tipo de paxaros.

 Dependendo da época pode comer froitos (as uvas por exemplo, gústanlle moito) e tamén insectos, por comer, come ata peixes.
 Son moi amigos de facer despensas. Sen  dúbida son precavidos.

A súa tobeira é moi profunda, sempre excavada en ladeiras orientadas o sur e con varias vías de acceso como corresponde a un animal que o verse perseguido require sair por varios lugares.

Teñen una forma moi curiosa de cazar; rebózase en terra para simular que está morto, incluso pode ata sacar a lingua e así parecer inda máis morto, deste xeito os corvos e outras aves carroñeiras vanse acercando ata que o raposo reacciona comendo a máis dunha.

 Un método moi eficaz que utilizan para botar as pulgas fora do seu corpo é o seguinte: collen una ramiña ou garabullo calquera dunha árbore, logo siguen con él na boca e métense, pouco a pouco, primeiro a cola, nun pequeño pozo dun río ou regato; as pulgas evidentemente van ocupando lugares do corpo que estén enxoitos. E así pouco a pouco o resto do corpo, dando tempo as pulgas e demais a ir ocupando lugares mellores. Cando o raposo observa que os seus parásitos están na rama, sae do río.

A súa mala fama está moi extendida. Fama de ladrón, de pícaro. Non é para tanto, . Eso sí, si te descuidas, adeus galiñas. Tamén pásase un pouco, as veces tamén mata e non as leva.

O que contan del, sempre é de picarón. As veces faise o morto para tratar de burlas ós seus frustrados perseguidores. Cando caza é un auténtico fenómeno, por exemplo coas perdices utiliza una argucia moi propia: primeiro asusta as perdices e produce a chamada encarballeirada (todas as perdices voan as árbores). Unha vez que ten fixada una perdiz subida o carballo, ponse abaixo a dar voltas rápidamente para adiante e para atrás, moito tempo. A perdiz loxicamente non lle perde a vista o raposo, e esa é a súa perdición xa que o final cae mareada.

Evidentemente o raposo ponse as botas.

¿Pero que é a liberdade para o raposo? Se conta que si queda prendido dunha pata é capaz de roer o óso ata que quede libre e escapar dese xeito...




Soio perde parte da súa intelixencia, cando está en celo. Esto é una norma xeral de casi todos os animais, incluso do home, e esta baixada de bandeira é aproveitada por algún para darlle caza de forma mais doada.

 A tradición ten convertido o raposo no símbolo da astucia e da sagacidade e cando falamos do raposo sabemos que se vale de mil argucias para conseguir os seus obxetivos que no son outros que vivir e alimentarse.

En moitos pobos do mundo o raposo está relacionado có espíritu do bosque ou da montaña e tamén co espíritu do mal; pero no fondo sempre se considerou que este animal era astuto e intelixente e por suposto moi prudente.





martes, 31 de marzo de 2020

Ser un niño de montaña

Ahora que  ha ido  el invierno ha llegado hay que volver otra vez a la gran montaña por la que discurren los cauces de los ríos capaces de crear los valles que dividen los dientes de la sierra para ver un paisaje diferente y para ver los misterios que se esconden en pequeños lugares desconocidos para el viajero común.


Lo mejor de la niñez siempre han sido los cuentos; cuentos escuchados de labios de los abuelos capaces de llevarte por lugares desconocidos y llenos de misterios.

La fortuna de escuchar historias y leyendas, al pie del fuego de una lareira, en una casa de esas con techo de pizarra que parecen colgarse en las laderas por las que trepan cien bosques diferentes, impregnará todos los recuerdos de una infancia feliz.












Cuando en aquel invierno  se me ocurrió pensar en lo fácil que hubiera sido  mi vida aquí, en este lugar al que no llegan los malos y la naturaleza contagia el bien al prójimo cercano, pensé que si hubiera sido un niño de aldea y crecido  como esos jóvenes no hubiera llegado a ser lo que ahora soy: cascarrabias, guerrillera sin ejército contra abusos, maltratos y crímenes de esta humanidad que se cometen cada día de nuestra cómoda existencia.

Tampoco me indignaría el mero avance del telediario y para nada me importarían eso politiqueiros que solo se preocupan de si mismos, montando repúblicas imposibles, elaborando presupuestos mal repartidos, haciendo pactos con el diablo o robando todo el dinero posible que pasa por sus manos.

Soy una egoísta que le hubiera gustado vivir esa grandiosidad habitada por unos pocos, junto al viejo perro de mirada fiel, junto al ganado harto de sabrosa hierba y los otros animales que  esconden su libertad en el bosque magnífico en el que crecen fantásticos árboles de origen incierto.

¿Despreciarías tú la oportunidad de escuchar el silencio del amanecer, solo interrumpido por canciones de pájaros, o el de los atardeceres, cuando únicamente se escuchan aullidos de lobo y graznidos de águila?

Pues yo no. Por eso he venido a pisar los caminos y a escuchar las historias que contaban los abuelos, sentados sobre la roca granítica que toca el suelo y recibiendo de cara el viento libre que curte los rostros.

Me contaron leyendas de hombres que enterraron vivos, de reinas que nunca reinaron en este mundo, de ángeles que liberaron a los cristianos del cautiverio romano...

Literatura popular, en suma, de profunda tradición oral en las familiares noches de los bellos inviernos de nieve y calma.

lunes, 29 de octubre de 2018

Marqués de Sargadelos

Raimundo Ibáñez, nació en el seno de una familia hidalga ( Santa Eulalia de Oscos, Asturias)  con escasos recursos y llegó a convertirse en un poderoso empresario.

Estudió en el Monasterio de Villanueva de Oscos. Posiblemente los escasos recursos de la familia le impidieron cursar estudios en la Universidad, trasladándose al poco tiempo a Ribadeo, donde fue nombrado administrador de la familia Rodríguez Arango y Mon.

El cargo le sirvió para introducirse en el mundo de la empresa y la economía. A la edad de 25 años ya disponía de un capital. A partir de 1780 los negocios crecen al conseguir la licencia para comerciar con las Indias y en 1784 funda la Real Compañía Marítima para incrementar las importaciones de lino de Rusia, hierro y acero de Suecia, ollas de Burdeos y bacalao de Terranova.

En 1788 creo la fábrica de hierro y aceros de Sargadelos situada en Cervo, muy cerca de Vivero. Fueron, sin duda, los primeros altos hornos modernos que hubo en España. Comenzó fabricando potes y utensilios domésticos, luego aperos de labranza, rejas y balanzas para terminar fabricando toda clase de manufacturas de hierro. La empresa tuvo un éxito inmediato, tanto es así, que en 1789 el gobierno trató de comprársela.

Después de este éxito, trató de crear tres fábricas más en Sargadelos: una de cerámica, otra de vidrio y una tercera de textil. 

Fue la de cerámica la única que consiguió poner en marcha lanzando los primeros productos al mercado en 1807.

Fue una persona influyente y mantuvo relaciones muy estrechas con los poderes públicos.  En 1794 fue nombrado Comisario de Provincia de Marina y poco después le fue concedida la categoría de Oficial Superior del Real Cuerpo de Artillería.

En 1808 ya se hallaba en trámite la concesión de un marquesado de Sargadelos, que no se llegó a expedir oficialmente debido a la Guerra de la Independencia.








Sin embargo desde entonces fue conocido como el Marqués de Sargadelos ya que el pueblo le concedió ese título.

De poco le valió formar parte de la junta de defensa contra los invasores napoleónicos, porque hubo de firmar la paz cuando ocuparon la villa y cuando se fueron, la turba animada por los eclesiásticos, lo consideró el principal afrancesado y creyeron la idea de que en su casa guardaba importantes tesoros. La asaltaron y le sacaron a golpes  a la calle y allí, a cuchilladas le dieron muerte acabando con su vida ante su mujer y su hija.

En mayo de 1808 estalla la guerra contra los franceses y en febrero de 1809 Ribadeo es ocupada por los invasores. Un ejército asturiano bombardea la villa y cruza el río Eo con intención de ocuparla. 

Las tropas francesas escapan a Mondoñedo y mientras tanto Ribadeo  queda sin autoridad a merced de los grupos que se dedicaron al pillaje y el 2 de febrero de ese mismo año el Marqués de Sargadelos es asesinado en plena calle.

Sus restos fueron sepultados en el convento de San Francisco de Ribadeo.
Se especula con la idea de que los poderes tradicionales de la nobleza y el clero hicieron resistencia a la modernidad de sus proyectos y posiblemente fuesen los maquinadores de su trágica muerte. 

Hay que darse cuenta de que el sistema de vida se mantenía prácticamente inmutable desde la Edad Media
La loza de Sargadelos tiene un reconocimiento importante; sus piezas son solicitadas por coleccionistas y anticuarios y, a día de hoy los gallegos las guardan como un tesoro en sus hogares.

martes, 21 de agosto de 2018

SIEMPRE GALICIA

Galicia, siempre Galicia. Una tierra compleja y siempre sencilla. Posee una gran sensibilidad, una profunda y equilibrada ironía y un gran amor por su tierra.

Vivir en Galicia, significa amar la vida de lleno, amar esa lluvia fina que cae "milagreira", sin cesar, como un riego continuo que hace crecer la hierba y los maravillosos bosques. 
Vivir en Galicia es amar esos mares oscuros y bravos, unas veces, y acogedores otras; es amar, en fin, la Naturaleza entera.
Aunque en Galicia ha habido muchas guerras: invasiones germánicas, romanas, árabes, combates contra piratas normandos, contra tropas napoleónicas, no hay en ella un personaje que sobresalga. Todas son gente del pueblo que defienden su tierra, su casa, su libertad, porque todos van juntos para un fin común.

 Y cuando los gallegos contribuyeron a la reconquista de España con sus esfuerzos, no ambicionaron para sí pueblos ni condados: solo querían contribuir a que sus hermanos de la Península vivieran libres, sin temer que algún día se viesen ellos mismos avasallados por aquellos a quienes desinteresadamente ayudaban. 

 

En Castilla sin embargo, la venganza privada es el alma de la leyenda castellana: el odio nacido de un agravio que se hereda inextinguible de una en otra generación implacable hasta verter la sangre del ofensor o la de sus descendientes. Siempre el móvil de la acción es una pasión material: ambición de riquezas, posesión de una mujer...

En Galicia hay más encantamientos que milagros, más amores que guerras, más tragedias de amor que traiciones, más humor que lágrimas. Las hadas gallegas no usan varitas como las castellanas, tampoco habitan en castillos; son más humildes y sencillas: se ocultan en las fuentes que brotan del suelo, se cubren con una sencilla túnica de lino. Hilan y tejen como las mismas mujeres del pueblo.



Hay muchísimas leyendas que se reparten por toda Galicia. Tal vez la imaginación que los gallegos heredaron de los celtas, la grandiosa naturaleza que configura esta tierra, la enorme preocupación por el más allá, los matices de los campos, el rumor del viento al cruzar los bosques umbríos, el sonido de sus cascadas, los insectos que alumbran, el lamento del búho o del moucho en los pinares, adquieren dentro de la noche, esa negra sombra que asombraba a Rosalía.

El sol, la luna, el mar, los ríos, las fuentes, los bosques, todo cobra entonces poderes sobrenaturales, y dentro de esta Naturaleza nocturna y fantasmal, la ánimas andarán dueñas errantes sembrando la duda, el temor, esa angustia del alma gallega que se resume en los versos de Rosalía.

"Teño medo dunha cousa                "Tengo miedo de una cosa
 que vexo e non sei que é."               que veo y no sé que es."

miércoles, 11 de abril de 2018

Os Ancares

Galicia es... hermosa, es dulce y acogedora, es bella y valiente, pero también brava de cumbres con alturas que rozan los 2000 metros.

Es un terreno de sorpresas, de caminar despacio para perderse sin prisa por multitud de rincones serpenteados por ríos que rumorean su habla secreta que acaso solo entienden los álamos, alisos y fresnos que los guardan.

Sus ríos encajonados se abren paso entre montañas de empinadas laderas. Montañas redondeadas por la erosión con fuentes de aguas ferruginosas  a las  que la sabiduría popular le atribuye  propiedades curativas.

Los Ancares principalmente es un espacio de media montaña lleno de contrastes climáticos. El contraste entre las alturas de sus montañas y la profundidad de sus valles le otorga la belleza a sus paisajes.

Visitar los Ancares es recorrer despacio sus valles, adentrarse en sus aldeas para a veces charlar con sus gentes siempre amables. Otras veces es respirar la magia y la tristeza que emana de una aldea abandonada. 

En primavera brotan multitud de regatos por doquier, alimentando de color verde intenso los prados y los brotes jóvenes del bosque, los tintos y blancos de los brezos, los amarillos de los tojos... 

En verano, el verde de los prados y bosques se vuelve intenso en contraste con con el amarillo de las praderas agostadas.
En otoño aparece todo un festival de matices, con pardos, amarillos, rojizos y ocres de los bosques de hoja caduca que alternan de nuevo con el verde de los otros árboles de hoja perenne.

Y ya el invierno, lejos de ser una estación triste tiene su encanto con las nevadas. Troncos con sus ramas cubiertas de musgos y líquenes cuando las nevadas aumentan consiguen un paisaje menos quebrado y mas suave en ondulaciones.


Se encuentran testimonios antiquísimos de la vida humana entorno a estas cumbres siendo la reina de la arquitectura tradicional de esta zona: las "pallozas" con muros circulares adaptados a las circunstancias especiales del terreno donde se encuentran enclavadas. Viviendas que reunían a hombres y animales bajo un mismo techo y en un mismo espacio.

Además de la riqueza de su fauna y de su flora, el que habita aquí, en los Ancares, es el Silencio. Es un mundo de silencios donde la música la ponen el viento y los arroyos dándole la virtud de la humilde quietud a estos valles con sus lomas y quebradas sembradas de aldeas desperdigadas en las partes más insólitas.

Ancares no se distingue por sus monumentos, es tierra montaraz y caprichosa, partida por mil arroyos desparramados en mil direcciones, elevada hacia el cielo donde la naturaleza manda mucho más que el hombre.
Conocer y valora los Ancares es una satisfacción, conservarlo nuestra obligación.





domingo, 1 de abril de 2018

El Teixedal de Casaio, el bosque perdido

En la vertiente norte de las montañas más altas de Galicia, el macizo de Peña Trevinca, se encuentra el teixedal de Casaio.

 El valle de Casaio, es como un paisaje lunar formado por montañas de escombros de las minas de pizarra.











 Bordeando el curso alto del río San Xil, a 1350 metros de altitud, distinguimos las manchas oscuras de los tejos, mezcladas con abedules, acebos, robles y serbales; los últimos que resisten de una historia que se extiende a lo largo de millones de años.

 Apenas cuatrocientos o quinientos ejemplares. Es el único bosque que queda en Galicia.

Los tejos son una de las especies más longevas, pues pueden alcanzar los dos mil años de edad. Siempre han estado rodeados de leyendas. Los celtas los utilizaban para adivinar el futuro y, los cristianos los plantaban en los cementerios como símbolo de la vida eterna. El veneno que contiene su madera y sus hojas produce la muerte por parálisis respiratoria.


Los celtas del monte Medulio, últimos defensores de la independencia de Gallaecia frente a los romanos, lo utilizaron para suicidarse antes de rendirse ante los conquistadores, ingiriendo ese fruto rojo tan llamativo.








Un árbol excepcional, que una vez estuvo extendido por toda Galicia, pero del que hoy casi no quedan ejemplares y en ningún caso formando bosques, salvo en el Teixedal de Casaio, en las tierras más inaccesibles y menos conocidas de Galicia. Es una de las pocas reservas de tejo existentes en el planeta, restos de un antiguo bosque atlántico de la época Terciaria.

La época ideal para apreciar la belleza de este singular bosque es en pleno otoño, cuando los frutos de los acebos y los colores de los tejos nos regalan un hermoso paisaje natural.

viernes, 9 de febrero de 2018

Zapatones



Ataviado siempre con su sombrero, su bordón, sus conchas, sus sandalias, su barba blanca y su actitud sociable, Zapatones era todo un personaje.

Aunque lloviera, nevara o hiciera sol siempre se le podía encontrar en la Plaza del Obradoiro o paseando entre la Alameda, al lado de las tres Marías y el Pórtico de la Gloria. Con su raído hábito castaño y su imagen deteriorada por mil excesos, ha sido el último pícaro conocido del Camino. Era el anfitrión de la Plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela: su casa.

Creó su personaje. Una imagen emblemática de peregrino medieval.
Fue "Zapatones"un niño abandonado, huérfano de familia y de raíces, hasta que cierto día estando tumbado frente al Pórtico de la Gloria, el Apóstol vino a hablarle, señalándole su camino de redención: ser peregrino en su propia ciudad.  Muchos habrán oído hablar de él, pero quizás nunca llegaron a conocerle. Otros lo habrán visto, o incluso puede que se hayan hecho una foto con él, sin siquiera saber quien era, puede que ni se lo hayan preguntado, aunque conociéndole, resulta difícil de creer, que el mismo no se lo hubiera dicho.
Creó su personaje con el Jacobeo de 1993: apodo que le puso su hija al verle vestido de peregrino por primera vez, que él aceptó de buen grado: "Zapatones". 
Las buenas gentes le procuraron un disfraz de fraile, con bordón y calabaza, y así se lanzó a dar testimonio por calles, plazas y tabernas.

 Conocedor de mil y una anécdotas, de unos cincuenta años de edad contaba que no sabía con certeza la fecha de su nacimiento. Al parecer, al nacer fue depositado en una "casa cuna", donde pasó toda su infancia. Fue un "crápula" durante su juventud, según sus propias palabras- Trabajó de camarero hasta que, al final, decidió hacerse "peregrino"

 Había nacido en 1954, en Camariñas, y a finales de 2011, se dice que ingresó en un centro asistencial - el monasterio de Leyre-.
Aunque llevó una vida solitaria y mísera y vivió intensamente en  la calle "Tenía por sala la mejor del mundo: la Plaza del Obradoiro" Acabó por captar la esencia del camino y luego la fue transmitiendo a los visitantes. 
Afirmaba que la finalidad de la peregrinación es "la búsqueda de uno mismo y el contacto con la naturaleza"

Con un cigarrillo prendía el siguiente  y así iba encadenando los minutos del día. Había sido huérfano, ladrón, preso y rebelde y con el tiempo entrañable y amigo de peregrinos y paseantes. Humano, temeroso, escondido en sí mismo, consumido y amoratado por el alcohol y el tabaco. 
Juan Carlos Lema Balsas murió en Pontevedra  a los 61 años de edad el 15 de Mayo de 2015. 

Muchos habrán oído hablar de él, pero quizás nunca llegaron a conocerle. Otros lo habrán visto, sin siquiera saber quien era, puede que ni se lo hayan preguntado, aunque conociéndole, resulta difícil de creer, que el mismo no se lo hubiera dicho.
Un personaje mágico que se fue de Compostela.

A nosa Galicia

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