miércoles, 20 de mayo de 2015

Cruceiros




Por cualquier lugar de Galicia: senderos, plazas, atrios de iglesia, montes, valles y costas nos encontramos con el cruceiro, siempre presente, siempre erguido, buscando el cielo. Es uno de los elementos más significativos de la iconografía gallega.

Son más de 10.000, los que hay repartidos por toda Galicia, sin embargo, se desconoce su origen y se discute su significado.


Algunos historiadores, datan el origen de los cruceiros en los menhires prehistóricos que más tarde se cristianizaron añadiéndole una cruz.

No son exclusivos de esta tierra, pero sí es donde son más comunes y donde se les da más importancia, pues además de su simbología religiosa, tienen numerosas leyendas a sus espaldas.
Cuando el gallego, deambulaba por su tierra donde, tan pronto, podía sentir la presencia de "meigas y trasgos", como la aparición de congregaciones fantasmagóricas, como la Santa Compaña, los cruceiros aparecen como un modo de proteger esas encrucijadas amedrentadoras. 

Vendrían a ser, por tanto, como un exorcismo anticipado de la zona, o un cobijo, en el que por divina intersección, el caminante pudiera guarecerse de la malévola influencia de espíritus y demonios.

Están muy presentes, por ejemplo, en la leyenda de la Santa Compaña. Se dice, que en esta procesión de muertos, que normalmente aparece cerca de los camposantos y vaga hasta la casa del futuro fallecido pasando por estos cruceiros, especialmente en la noche de Todos los Santos y en la noche de San Juan, la Santa Compaña no tendrá el poder de capturar el alama del mortal que se cruza con ella, si éste se encuentra en los peldaños de un cruceiro.

 Así ante compañía tan aterradora y si la escapada a la carrera no parecía que fuera a ser exitosa, no había más que agarrarse al fuste del cruceiro, rodearlo, incluso, si el valor era poco, con los brazos y las piernas y encomendarse al Cristo Santo o a la Virgen bajo cuya advocación se hubiese erigido el monumento.

Sí así se hacía y no se soltaba en ningún momento, tal comitiva fantasmal proseguiría su camino con sus cantos y sus rezos y dejaría al asustado caminante en tan absurda y vergonzosa posición.


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Había quien atribuía a estos monumentos capacidades sanadoras mediante rituales que se celebraban en torno al cruceiro.  
Se empleaban como lugar de enterramiento para "neniños" recién nacidos que por haber muerto sin bautizar, no podían descansar en suelo sagrado. Se realizaban unas pequeñas marcas sobre los cruceiros - las inicial es de sus nombres- que daban fe de que allí descansaban para siempre unos niños sin suerte, a los pies de un cruceiro.








En la costa abundan, aunque éstos normalmente tienen el significado de recordar a los muertos en tragedias navales, como los que hay en la "Costa da Morte" o en "Cabo Home"










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