Combarro a orillas del mar, en las rías bajas, convive con la magia y la muerte.
Entre nieblas es como viajamos casi siempre por Galicia y, es que la niebla envuelve a esta tierra llenándola de misterios que os invito a conocer.
miércoles, 12 de febrero de 2025
Combarro, misterioso tesoro gallego donde aún habitan las meigas
jueves, 30 de enero de 2025
Mujeres gallegas espontaneadas
La obligación de las mujeres gallegas solteras, viudas y embarazadas era presentarse a declarar su embarazo como medida de control por parte de las autoridades para evitar abortos y huérfanos. Al mismo tiempo se convertía en una medida de "protección "para las mujeres, pues desde ese momento en que se "espontaneaban" quedaban protegidas y no podían ser expulsadas del lugar ni encarceladas por este motivo. A cambio las autoridades se comprometían a cuidarlas y protegerlas con un salvoconducto que evitaba insultos, burlas y ataques de sus vecinos.
En el siglo XVIII los hijos nacidos fuera del matrimonio en Galicia no eran ninguna rareza. No sé cuanto de espontaneo tenía este procedimiento pues aunque se presentasen ante una autoridad local que se habían quedado embarazadas y contar de quien y como había ocurrido, no era obligatorio, pero si no lo hacían, las llamaban a comparecer ante las autoridades cuando éstas se enteraban de que esperaban un hijo y no estaban casadas. En la mayoría de los casos se presentaban voluntarias pero había un grupo a las que llamaban a comparecer ante las autoridades en cuanto se enteraban.
Esta documentación evidencia la existencia de una sexualidad extraconyugal que ha sido analizada desde otros puntos de vista, como son los estudios demográficos, en los que se resalta el número de hijos ilegítimos con respecto a otras zonas de España. De este modo podemos acercarnos a su realidad y escuchar, de forma indirecta sus voces. Voces de mujeres de condición humilde en todos los casos, que no sabían ni leer ni escribir y la mayoría, consintieron tener relaciones sexuales con hombres que les prometían matrimonio, pero que pocas veces cumplían la palabra dada.
Tal vez se puedan interpretar algunos casos en los que la mujer declare esta promesa para justificar relaciones libres y consentidas, de modo que el embarazo se aceptase socialmente por el hecho de mediar una promesa de matrimonio salvaguardando así parte de su honra y su imagen pública, pero la mayoría de los expedientes analizados muestran más bien situaciones de abusos de los hombres sobre las mujeres y sobre su sexualidad siempre sometida al control social
Aunque esta práctica no se daba en otras zonas de España, si se conoce en otros lugares, también con normas derivadas del derecho romano, como Francia
miércoles, 22 de enero de 2025
Los juegos que esconde Santiago
En ningún otro lugar de Europa se conservan tantos. Se concentran en atrios de conventos y monasterios pero también en bancos, fuentes, cruceiros y hasta la torre Berenguela de la catedral de Santiago.
Son las marcas que quedan de una forma de entretenimiento y socialización de hace siglos pero el alto grado de erosión hace difícil en algunos casos establecer qué tipo de dibujos se hicieron en la piedra.
Al parecer este es un fenómeno propio de Compostela y apuntan a la época barroca su nacimiento porque fue cuando se acometió la pavimentación de calles y plazas. Este uso de la piedra en esta etapa fue lo que permitió que se conservase hasta la actualidad testigo de una forma de ocio de aquella época. Se cree que antes los pintaban sobre la tierra por eso de ahí se puede deducir para datarlos entre los siglos XVII y XVIII
Al parecer este fenómeno es propio de Compostela y, por el momento, no se conoce un equivalente en otro lugar de Galicia. Es importante decir que estos tableros son muy desconocidos tanto para visitantes de la ciudad como para residentes. De hecho este es el principal peligro que puede impedir garantizar su conservación.
Servían para jugar al tres en raya, una diversión que se extendió hasta convertir la ciudad en el gran casino al aire libre. Era un juego muy popular que a diferencia de los tableros de la época medieval, que eran para curas y personas de cierta educación, estos no son decorativos sino que aprovechan los atrios de la iglesias, las escalinatas y zonas públicas de paso que es donde jugaría la gente de a pie.
El mayor conjunto es el que se encuentra en el entorno de San Martín Pinario, donde hay cerca de medio centenar, y en el de Santa Clara una veintena. En la ciudad habrá entre 20 y 30 diferentes.
En bancadas, bancos, cruceiros y atrios
domingo, 19 de enero de 2025
Corozas y carapuchos
La coroza es una capa hecha de juncos que se coloca sobre los hombros y que cubre todo el cuerpo hasta las rodillas. Tiene forma de cono y se sujeta con una cuerda alrededor del cuello; el carapucho es un sombrero, también de juncos, que se pone sobre la cabeza y que adjunta una visera para evitar que el agua caiga sobre el rostro y las polainas son las fundas de juncos que se ponen sobre los zapatos y llegan hasta las pantorrillas. De esta manera, nuestros antepasados gallegos del mundo rural, iban protegidos de pies a cabeza durante la jornada mientras llovía, unas veces de forma alarmante ´´co vento rachado´´ y otras de manera suave como tiene la cadencia del orballo.
Decir Galicia es decir tierra de lluvias y humedales. La persistencia de la lluvia es compañera inseparable. Es un fenómeno meteorológico muy frecuente en este lugar. Debido a esto, se han desarrollado a lo largo de los años diversas formas de protegerse de la humedad y el frio cuando debían salir al campo a faenar. En esos días en que todo se vuelve gris, pareciendo que jamás volverá a brillar el sol, una de las más curiosas y tradicionales formas para protegerse eran las ropas de aguas hechas con juncos y compuesta por tres piezas : la coroza, el carapucho y las polainas que cubrían toda la pantorrilla hasta los pies.
Para hacer estas prendas se utilizaban juncos que habían estado al sol durante ocho días para que se secaran bien, luego los trenzaban con una técnica especial para darle forma y resistencia.
Tienen la propiedad de repeler el agua y aislar del frío, por lo que eran muy útiles para los trabajadores del campo.
El uso de la ropa de juncos se remonta a la Edad Media y se mantuvo hasta finales del siglo XX. Actualmente, se conserva como una muestra de la cultura y la identidad gallega y no deja de ser un ejemplo de como los gallegos que vivían en el rural supieron adaptarse al clima y aprovechar los recursos naturales de la tierra.
Había muchas familias que durante las noches de otoño e invierno hacían una media de 100 a 150 al año. El precio de una coroza en 1940 era de 5pts, pero siempre con una subida progresiva marcada por el propio comprador.
El junco es una planta brava y salvaje que requiere cuidados y un trato delicado. En el mes de julio como ya tiene un desarrollo completo, se recogen los mejores. Después se ¨malla ¨para que pierda dureza y se haga flexible. A continuación se lleva a un tendal para secarlo 10 o 15 días, que es lo que suele tardar en hacerlo.
Una vez seco el junco se recoge en haces o "mollos" y se guarda en el "fayado" hasta el mes de septiembre u octubre, que es cuando las mujeres, bien en sus casas o juntándose en corrillos, iniciaban la confección de las corozas.
sábado, 21 de diciembre de 2024
